Miércoles 13 Noviembre 2019

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¿Es malo que suban los tipos de interés?

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En el artículo que presentamos a continuación en Fepix, analizaremos el cómo y el porqué se producen las alteraciones del precio del dinero. Veremos cómo, a priori, el que suban los tipos de interés no es ni bueno ni malo.

Los tipos de interés son un instrumento de política monetaria, el cual es utilizado por los bancos centrales para cumplir con sus objetivos de mantener la estabilidad de los precios (es decir, la inflación). Son los propios bancos centrales los que en el fondo marcan las pautas para que un préstamo, una hipoteca o las inversiones en bonos tengan unas condiciones más o menos ventajosas. Sus decisiones, con mayor o menor acierto, se basan en el comportamiento económico y las previsiones que puedan tener del mismo. Estas cuestiones son seguidas de cerca por los mercados financieros, debido a que tienen una alta incidencia en la capacidad de inversión de las empresas y el consumo de las familias. Pero ¿es malo que suban los tipos de interés para la Bolsa y para la economía en general? Veámoslo.

 

 

José Miguel Bastida

¿Quién decide si suben o bajan los tipos de interés?

Nos movemos en un sistema de libre mercado. Esto significa que en primera instancia los tipos de interés se establecen en función de la oferta y la demanda de dinero que pueda haber en una economía. Así como de la confianza que pueda haber a la hora de prestar dinero (riesgo de devolución). Sin embargo, en el fondo, el precio del dinero (como se define el tipo de interés), viene determinado por las autoridades monetarias. A pesar de no estar en un régimen puro de economía dirigida.

Los bancos comerciales, a pesar de negociar dinero entre ellos en el mercado interbancario, también recurren al banco central como fuente financiera para solicitar préstamos o realizar depósitos. Dicha entidad tiene la prerrogativa de fijar el tipo de interés a cobrar (o pagar) por ofrecer crédito. Así pues, incide directamente en la economía. Los tipos de interés oficiales que marca el banco central determinan el coste básico de financiación, a partir del mismo, se fija el tipo de interés en los mercados. Mejor lo explicamos con un ejemplo.

Supongamos que el banco X necesita dinero para cubrir su coeficiente de caja, poder otorgar más préstamos o comprar activos que le computen como reservas en su balance. En realidad no importa el motivo, el caso es que necesita financiación a corto plazo; ¿qué puede hacer?

La primera opción es acudir a una subasta que realiza el Banco Central Europeo (BCE) o bien puede también solicitarle directamente la cantidad, para devolverla a un día (facilidad marginal de crédito). En este caso, debe aportar las garantías que le pida el BCE, debe cumplir con los plazos impuestos por el BCE y, además, pagar el tipo de interés que determine el BCE. En otras palabras, el Banco Central Europeo (como autoridad monetaria que es) tiene la sartén por el mango. El banco X sólo puede aceptar sus condiciones.

 

Tipos de interés, la política del BCE

 

Por otra parte, tiene la opción de obviar esta fuente de financiación y acudir al mercado interbancario. En este mercado, encontrará a otra entidad con liquidez sobrante que quiera prestárselo. Con la particularidad de que tiene más flexibilidad para escoger el plazo, garantías o cualquier otro asunto. Pero, como es natural, este segundo banco cobrará un interés superior que el Banco Central Europeo. Dependiendo del tipo de interés que tenga establecido el BCE, se podrá definir un diferencial que será más o menos amplio (según el riesgo y la confianza que se tengan). Los bancos normalmente recurren a ambas fuentes simultáneamente.

Como último punto, debemos decir que dependiendo del coste asumido por el banco X, el tipo de interés que aplicará a sus clientes a la hora de facilitar préstamos, depósitos e hipotecas será mayor o menor. El banco traslada sus costes de financiación al cliente, más un diferencial que supone sus beneficios.

Por lo tanto, cuanto mayor sea el tipo de interés cobrado por un banco central, mayor será el tipo de interés exigido en el mercado interbancario. Al final de la cadena, los consumidores y las empresas tienen que asumir este coste, más todos los incrementos oportunos de los "mayoristas" de crédito. Como se puede observar, es el propio banco central el que tiene la batuta y puede de alterar los costes de financiación que se aplican en la economía; subiendo o bajando los tipos de interés oficiales.

¿En qué basan los bancos centrales su decisión?

Cuando la situación económica marcha bien, hay actividad, hay trabajo y el PIB aumenta, se dice que estamos en una fase expansiva del ciclo económico. En otras palabras, la economía crece y la gente tiene dinero. Las empresas producen, venden, invierten y reparten dividendos. El crédito circula con fluidez, hay confianza porque apenas hay problemas de insolvencia. ¿Qué inconveniente tenemos entonces?: La inflación. Mejor dicho, el riesgo de que la inflación se descontrole.

En una época de auge económico, los precios pueden entrar en una fuerte espiral de crecimiento. La inflación en sí misma no es mala, lo malo es una alta inflación. André Kostolany (uno de los mejores operadores bursátiles que han existido) indicaba que la inflación es comparable al café: Un poco es estimulante, pero mucha es dañina (si se pierde el control y se entra en un escenario de hiperinflación las consecuencias pueden ser devastadoras). Uno de los primeros objetivos de todo banco central es mantener la inflación bajo control: Que los precios suban, pero a un ritmo controlado.

De hecho, la principal razón de ser del Banco Central Europeo es mantener la inflación en cotas cercanas al 2% (tasa de variación anual). La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) también tiene el mismo objetivo de estabilidad de precios (la única diferencia entre los dos bancos centrales puede ser únicamente que en Estados Unidos prima el crecimiento económico por encima de la estabilidad de precios).

 

Las subidas de tipos de interés para combatir la inflación

 

Para poder cumplir con este cometido, los bancos centrales tienen en su poder varias herramientas. Una de las principales es alterar el precio al cual prestan dinero a los bancos comerciales, haciendo que suban o bajen los tipos de interés para aumentar o reducir el crédito (fomentando el ahorro paralelamente). Hacer que el dinero circule en mayor o menor proporción y con un mayor o menor entusiasmo, de esta forma se pretende estimular o frenar la economía. El crédito es una droga para la economía, un anabolizante; tanto si se favorece como si se restringe, tiene consecuencias.

Al subir el tipo de interés, los bancos obtienen una financiación más costosa. Estos costes deben transmitirlos a sus clientes. Finalmente, las familias y las empresas pueden pensárselo más a la hora de solicitar financiación, reduciendo su actividad como agentes económicos. El efecto no es otro que una reducción del consumo, la inversión, el crecimiento económico. Al final, los precios se estabilizan; la inflación desciende.

Esta fórmula también funciona a la inversa. En una época de recesión económica el empleo está tocado, muchas familias no tienen renta, las empresas no venden lo que debieran ni producen lo que debieran; no invierten en personal y equipos. La confianza está en niveles muy bajos. Todo ello produce que los precios bajen y se pueda llegar a un escenario de deflación. También con resultados muy negativos. Sin el estímulo inflacionario, la economía no avanza y puede derrumbarse con facilidad. En esta situación, cualquier banco central debe a toda costa reactivar el consumo y la inversión. El Estado, por su parte, suele aumentar el gasto público (otro componente del PIB).

Bajando los tipos de interés, las empresas abaratan sus costes de financiación y tienen más potencial de crecimiento; pueden contratar más personal, haciendo aumentar así las rentas de las familias. En resumen, se ponen las medidas necesarias para que el dinero circule con mayor facilidad (desincentivando el ahorro). Los precios deberían volver a subir a un ritmo controlado.

¿Es malo entonces que suban los tipos de interés?

Como todo, depende del contexto. Un programa de subidas de tipos de interés debe ser analizado según la situación económica y el motivo que esconde. Por ejemplo, pensemos en la Reserva Federal estadounidense: ¿Creemos que el programa de subidas de tipos de interés que comenzó en el año 2015 ha sentado mal a la economía y los mercados?

En este caso, debemos partir de la base que los tipos de interés oficiales se encontraban en el 0% (antes del 17 de diciembre de 2015, cuando la Fed decidió realizar la primera subida hasta el 0,25%). La causa de estos tipos tan bajos fue la crisis vivida en 2008. La Reserva Federal tuvo que inyectar una gran dosis de liquidez en la economía para reactivarla. En 2009, los mercados financieros ya se beneficiaban de estas políticas monetarias. En el momento que la situación económica y de mercado mostraba signos de recuperación y estabilidad, comenzó a subir sus tipos de interés paulatinamente. En caso de no actuar así, podría perder el control sobre la estabilidad de los precios. Bajo esta perspectiva, no puede considerarse una mala decisión que suban los tipos de interés. Una subida de tipos puede ser tomada como positiva y empujar al mercado bursátil al alza.

A finales de 2018 (diciembre), hemos contemplado un nuevo repunte en la tasa de interés a corto plazo, quedando situada en el 2,50%. El motivo es evidente, Estados Unidos está creciendo a un ritmo del 3,5% (esta ha sido la tasa interanual de PIB del tercer trimestre 2018), su inflación se encuentra en el 2,2% (tasa interanual de noviembre 2018), tiene un nivel de desempleo del 3,7% (la tasa más baja desde 1969) y los salarios se encuentran en niveles históricamente altos. Por lo que la subida de tipos de interés está bien justificada. Aún así, la Reserva Federal ha anunciado que para el año próximo realizará un programa de alzas en el precio del dinero más relajado. No obstante, los repuntes en el precio del dólar parecen estar ya surtiendo efectos y vemos como el índice Standard and Poor's 500 comienza a corregir, rompiendo una zona de soporte importante (en la zona de los 2.600 puntos).

 

¿Es malo que suban tipos de interés para el SP 500?

Gráfico diario del índice Standard and Poor's 500 (Fuente: ProRealTime)

 

La economía norteamericana se encontraba bajo los efectos de un dopaje; desencadenando una sobrevaloración en el mercado bursátil. Actualmente, los precios corrigen hasta cifras más realistas, a pesar de la manifiesta fortaleza económica. Bolsa y realidad económica no están casi nunca sincronizadas. La primera suele ir por delante (es lógico, puesto que está basada en expectativas).

Los alzas en los tipos de interés traen consigo los siguientes efectos en el mercado:

  • Si anteriormente la tasa de interés era muy baja, suponía una alta liquidez. Este flujo de efectivo se canaliza hacia los mercados financieros, produciendo una mayor capacidad de compras y presionando las cotizaciones hacia arriba.
  • Cuando comienzan a subir tipos de interés, los inversores interpretan que la economía goza de buena salud. Por lo que se suma a la gran liquidez el optimismo. La mezcla de liquidez y psicología es un catalizador potente para que el mercado sufra una sobrevaloración (tal y como indica André Kostolany). Posteriormente, debe corregir hasta cotizaciones más realistas en relación con su valor objetivo.
  • Una subida de tipos de interés provoca que los activos de renta fija de nueva emisión generen mayores rendimientos. Cuando la rentabilidad de este tipo de activos alcanza unas cotas capaces de competir por la otorgada por la renta variable, se producirá una rotación de capitales hacia la renta fija. Las bolsas se resentirán.
  • Cuando los inversores tengan unas expectativas de que la economía comenzará a frenarse como efecto de unos tipos de interés altos, se decantarán por vender activos de renta variable. Antes incluso de que las empresas reduzcan sus inversiones, su crecimiento y sus beneficios. Recordemos que los mercados reaccionan por previsiones futuras y normalmente descuentan los acontecimientos. Por lo que la corrección de mercado comenzará antes que se produzca la desaceleración económica.

Como se puede deducir, al comienzo de la subida de tipos de interés, el mercado puede reaccionar muy positivamente. Esto también depende de cómo estaban situados anteriormente y el tiempo que han permanecido en niveles bajos; los motivos de la subida y las sensaciones que esto produzca entre los inversores. La liquidez y la psicología son los dos factores clave para interpretar los mercados. 

Como norma general, si los tipos de interés bajan, supone un incentivo para que las empresas inviertan (ya que le es menos costoso). Este aumento de la inversión también incrementa la productividad y el empleo. Por consiguiente, las acciones de las empresas pueden tener un mayor valor. A esto debemos añadir que las emisiones de deuda de los estados y las empresas (activos de renta fija) también serán a un tipo de interés menor. Por lo que muchos inversores, dada la poca rentabilidad que obtendrán por invertir en renta fija, decidirán traspasar sus inversiones a renta variable (acciones). Contribuyendo así a una revalorización bursátil que se verá en los índices correspondientes. 

Aunque, estas dos vías de revalorización bursátil por una bajada de tipos de interés, como hemos comentado al principio, no son verdades absolutas y el funcionamiento de la cotización de las acciones no se puede reducir a matemáticas puras. Intervienen otros factores.

En el momento que comienzan a subir tipos de interés, puede que sea tomado por el mercado (el conjunto de los inversores) cómo un síntoma de que la economía está estabilizada. Por lo que, por sí misma, una subida de tipos de interés no es ni buena ni mala señal si no se tiene en cuenta el ambiente económico y la situación de mercado en que se produce. Deberemos sopesar y evaluar todos los elementos. Sólo hay que ver la evolución a largo plazo del Standard and Poor's 500 para darnos cuenta que un mercado bursátil no tiene por qué caer a plomo cuando se produce un repunte de tipos.

 

Evolución de SP 500, con tipos al 0% en el año 2009

 Gráfico semanal del índice Standard and Poor's 500 (Fuente: ProRealTime)

 

Como hemos comentado en otras ocasiones, la economía funciona como un motor y el tipo de interés es simplemente uno de los engranajes. No es malo que suban los tipos de interés si se dan las condiciones oportunas. Puede ser un buen síntoma, aunque podríamos llegar al punto de inflexión en el que el mercado comience una corrección.

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José M. Bastida 

 

Comentarios   

# ¿ es malo que suban los tipos de interés ?consuelo hernández 27-12-2018 18:49
Enhorabuena por el artículo , de fácil comprensión hasta para un lego en econmía ; me ha aclarado un montón de conceptos que oyes en esta rama y que ahora he acabado de comprender
Responder

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