Lunes 15 Octubre 2018

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3 claves para negociar con tu banco

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A la hora de analizar la viabilidad de un préstamo, crédito o cualquier otro producto de financiación que puedas solicitar a tu banco, se atenderán toda una batería de informes económicos y financieros. No obstante, hay claves en la relación con tu banco que puedes ir preparando de cara a una futura negociación. Te mostramos 3 claves para negociar con tu banco.

La información interna y experiencia como cliente que la entidad bancaria tiene sobre ti tiene mucho peso en el análisis de viabilidad de crédito. Estas son las variables en las que debes incidir para adquirir fuerza negociadora. Como verás, la operación comienza mucho antes de que puedas necesitar financiación.

 

 

Cómo negociar con tu banco

Cuida los hábitos financieros antes de negociar con tu banco

Más allá de tener una situación laboral boyante o una empresa de éxito, lo que la entidad bancaria estima es estabilidad.

¿Cómo se consigue dar una imagen de estabilidad financiera? Haciendo un uso responsable de los ingresos que recibes, manteniendo un saldo adecuado para cumplir con tus compromisos financieros.

El hecho de que cada dos por tres tengas descubiertos en cuenta, recibas reclamaciones por impago de cuotas de otros préstamos, algunos proveedores te hagan giros cargando los gastos financieros y, en definitiva, una serie de incidencias y refinanciaciones no te ayuda en absoluto de cara a negociar con tu banco.

Por el contrario, si mantienes la gestión de tu tesorería a raya, con una capacidad de crear ahorro (flujos de caja) y unos hábitos financieros saludables, tendrás mucha más fuerza negociadora de cara al futuro. Todo comienza con tu contabilidad y cumplir con tus presupuestos.

Cómo es lógico, deberás mantener esta situación durante años. La antigüedad también juega un papel importante en la relación bancaria.

Demuestra que tienes capacidad de devolución

El tener preparado todo el dossier con la información que te puede solicitar el banco, con una memoria que explique tus números, la cantidad que necesitas y para qué la necesitas, es un aspecto de suma importancia.

No sólo proyectarás una imagen de profesionalidad, seriedad y transparencia. Además, el hecho de que tú mismo tengas estudiada de antemano la viabilidad del proyecto te permitirá esgrimir tus argumentos de una forma clara, concisa y con la suficiente seguridad.

El crédito se concede porque se espera su devolución. No hay más. El banco debe conocer cómo lo vas a devolver y de dónde saldrán estos recursos. Demuestra que tienes una fuente de ingresos estable y recurrente, que tienes un plan B en caso de que algo falle, patrimonio disponible como garantía, crecimiento de ventas y estado del sector, etc.

Si no realizas esto, dejas que la entidad bancaria realice el correspondiente análisis cuantitativo de tus estados financieros (los fríos datos contables), dejando a su exclusiva interpretación si eres una persona o una empresa solvente. Sin escuchar lo que tú tienes que decir al respecto.

Al final de este artículo dejamos un enlace para que puedas ampliar la información relativa a cómo preparar un dossier de negociación bancaria.

negociar con tu banco, capacidad de devolución

Ofrece algún tipo de compensación

La cosa funciona así, el banco te quiere como cliente porque le das a ganar dinero. ¿Cómo? A través de muchas fórmulas.

Por tener una cuenta corriente (con un saldo medio positivo, por favor) en la que domicilias tus cobros y pagos les das a ganar dinero, si contratas algún seguro, fondo de inversión o domicilias la tarjeta de crédito de tu empresa, también. A esto se le llaman compensaciones.

Las compensaciones son importantes porque mitigan el riesgo de que salga mal la operación de crédito, gracias a la diversificación a través de diferentes productos financieros. Es un elemento prácticamente imprescindible a la hora de negociar con tu banco.

El cliente no sólo se resume a esa operación concreta de crédito que pretende solicitar, es un conjunto de productos y servicios que necesita. Las entidades bancarias realizan un balance de ello y tienen calculada la rentabilidad media por cliente. Si superas dicha rentabilidad, serás un buen cliente y tendrás mucho más poder negociador.

Domicilia el pago de las nóminas, contrata algún seguro (que te sea útil), utiliza tarjetas, gestiona los cobros y pagos con ellos, cédeles la gestión del pago de los seguros sociales y los impuestos (ganan mucho dinero con esto). En síntesis, dale algún caramelo. Tu banco te verá como un mejor cliente y tendrás más probabilidades para que te concedan el préstamo que solicitas.

 

 

Las 3 claves para negociar con tu banco, cómo observarás, están centradas en una estrategia de mayor calado. Si quieres saber más acerca de estos asuntos relativos a cómo gestionar tus finanzas personales o empresariales y cómo negociar con entidades bancarias. Puedes seguir leyendo los artículos que publicamos aquí, en fepix.com 

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