Domingo 27 Mayo 2018

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¿Cómo se mueven los precios en la Bolsa y cómo funciona en realidad?

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Cualquiera que se pregunte esto entenderá que, como en todo mercado, es tan sencillo como las leyes de la oferta y la demanda. Es cierto, los movimientos de los precios en la Bolsa responden a la oferta y demanda. Pero, ¿A qué responden estas fuerzas? 

Estos factores se deben a las expectativas que tienen los inversores sobre el futuro del instrumento que se negocia en la Bolsa. Aún así, merece un estudio mucho más minucioso.

 

El sentido de la pregunta va mucho más allá a la simple respuesta de que los precios se mueven por oferta y demanda. Se trata de saber interpretar estas dos fuerzas que actúan en los mercados para poder determinar cómo se moverán los precios en la Bolsa. Así pues, no es solo preguntar cómo se mueven los precios en la Bolsa en sentido de ¿Por qué motivo actúan las fuerzas de la oferta y la demanda? Si no, ¿en qué dirección se mueven los precios en la Bolsa? 

Casi sin querer hemos entrado en un campo importante dentro de toda la ciencia que rodea a las inversiones: El análisis del mercado.

Cuando hablamos de análisis de los mercados financieros nos referimos a qué hará el precio, o lo que es lo mismo, cómo se moverá el precio (¿En qué dirección?). Porque una cosa siempre es segura en los mercados: El precio fluctuará. Vamos a profundizar en ello.

¿Cómo funciona la Bolsa?

Una Bolsa no es más que un mercado en el cuál se compran y se venden instrumentos financieros. Pueden ser acciones, índices, divisas y hasta materias primas, como cacao o petróleo. Es un gran mercado que está regido con sus propias reglas.

Existe un mercado para cada uno de estos instrumentos o activos financieros, en el cual se negocian; es decir, se compran y se venden. Cuando hablamos de la Bolsa nos referimos a cualquier mercado financiero. En otro sentido, también se utiliza el término para referirse al mercado de acciones en general.

 

Como en todo mercado, hay gente que quiere comprar y gente que quiere vender. Bien, a estas alturas del texto se me viene a la memoria una mítica frase de uno de los mejores inversores de la historia como fue André Kostolany:

“Si en el mercado hay más tontos que papel (refiriéndose a activos financieros), la Bolsa sube. Si hay más papel que tontos, la Bolsa baja.”

Así es básicamente cómo se mueven los precios en la Bolsa. Por un lado tenemos una serie de compradores que quieren adquirir un determinado instrumento financiero. Puede ser una acción de Telefónica o un contrato sobre futuros del oro. Esta gente tiene una serie de gente que tiene unas expectativas sobre que ese determinado activo subirá de precio en un futuro o será más rentable, por razones económicas, políticas, sociales, etc. 

Las razones que tienen estos compradores para confiar en este determinado activo vienen dadas (o deberían venir) de un análisis del mercado o del activo. Más adelante veremos los distintos tipos de análisis que pueden realizar estos compradores.

Por otro lado tenemos una serie de vendedores. Gente que tiene en su poder ese determinado activo y que por otra serie de razones quieren venderlo. Puede ser porque su análisis les indica que el precio del activo va a bajar, puede ser porque necesitan dinero en efectivo, puede ser porque creen que a largo plazo el instrumento no será tan rentable, etc. 

También nos encontramos a gente que aún sin tener el activo en su poder puede venderlo para después recomprarlo a un precio más bajo. Esto es una operación a corto, o una “venta en corto”. 

 

Bien, en este punto hay que señalar que la Bolsa no funciona como un mercado tradicional, al que estamos acostumbrados. 

Nosotros cuando vamos a comprar un bien o un servicio determinado normalmente nos exigen un precio por ello. Si estamos de acuerdo lo adquirimos y si no estamos de acuerdo no realizamos la compraventa. Es decir, el vendedor fija un precio. El demandante o comprador puede aceptarlo o rechazarlo. 

Existen otro tipo de mercados, en los cuales es posible abrir una negociación sobre el precio del producto o servicio. El vendedor fija un precio y el comprador fija otro inferior. En este punto se establece un precio intermedio dentro de la horquilla de ambas propuestas. Según la capacidad negociadora de cada cuál el precio será más alto o más bajo dentro de la horquilla.

En los mercados financieros la cosa funciona de un modo distinto, aunque parecido. Es prácticamente como una subasta, en realidad es una subasta aunque a veces funciona al revés (los vendedores tienen que bajar el precio porque no hay compradores). Este modo de realizar transacciones de compraventa es muy antiguo y se utiliza todavía en lonjas de pescado. Las subastas y las subastas inversas son típicas para transacciones masivas, no para ventas individuales. 

 

Veámoslo con un ejemplo

En este tipo de mercados, los vendedores fijan un precio determinado para una cantidad de producto determinado.

Para explicarme mejor, imaginemos que colocamos, por ejemplo, una orden de venta de 1.000 acciones de Acerinox a 12,40 €. Con nuestra orden y las de todos los demás participantes del mercado observamos que existen para ese precio una oferta de 100.000 acciones.

La diferencia está en que nuestra orden se pondrá en el último lugar debido a que somos los últimos en colocarla. Así pues, antes de que nosotros podamos vender nuestras 1.000 acciones de Acerinox será necesario que antes se agoten las 90.000 acciones que hay ya a la venta.

Para un precio distinto pueden existir otros participantes que coloquen órdenes de venta. Por ejemplo puede ser que para 12,39 € haya una oferta de venta total de 30.000 acciones. 

Así pues, para que podamos vender nuestras 1.000 acciones a 12,40 € lo más lógico es que se agoten primero las 30.000 que existen a 12,39 €, puesto que son más baratas y posteriormente las ya mencionadas 90.000 a 12,40 €

Tenemos dos opciones. La primera es esperar; no hacer nada y esperar a que los compradores vayan absorbiendo la oferta existente. La segunda sería cambiar nuestra orden y colocarla a 12,39 € e incluso a un precio más bajo para venderla antes. Si en el mercado existen suficientes compradores para absorber todas las ventas, no será necesario cambiar nada. Conseguiremos venderlas sin problemas.

Si no existiese demanda suficiente, seguramente los demás vendedores se hayan percatado de ello y quieran vender cuanto antes sus acciones, bajando de precio si es necesario para que sus órdenes se ejecuten antes que las demás y no quedarse sin la venta.

Con la demanda sucede prácticamente igual, sólo que el precio será más bajo puesto que los compradores siempre quieren comprar siempre a un precio más barato. Puede ser que para 12,38 € haya una cantidad de órdenes de compra por un total de 40.000 acciones. 

En ese momento puede que los vendedores les comiencen a dar contrapartida y coloquen órdenes en 12,38 €. Puede ser que se coloquen unas 20.000 acciones en venta para ese precio. Con lo cual ese sería el último precio en el que se ha realizado una transacción, 12,38 €. Ahora mismo este es el precio de cotización y todavía quedan por satisfacer 20.000 acciones que hay para comprar a ese precio.

Finalmente, los compradores observan que no existen ventas suficientes en 12,38 €. Los vendedores no quieren ceder porque creen que aparecerán más compradores y sus ventas se realizarán al precio que fijaron. 

Los compradores acceden a comprar parte de las 30.000 acciones que se ofrecían a 12,39 €. Ahora la cotización para Acerinox es de 12,39 €. 

Y así sucesivamente. Pueden entrar a comprar al precio dónde haya contrapartida (entrar a precio de mercado) o pueden colocar sus órdenes de compraventa a un precio determinado (colocar órdenes limitadas). 

 

El resultado es el mismo, Si hay más compradores que activos para vender el precio sube y baja en caso contrario. Esto es el motivo por el cual los precios en cualquier mercado financiero no paran de fluctuar. 

Si los vendedores ven que para los precios que ofrecen no hay demanda, tienen que ir bajándolo, hasta que aparezca dicha demanda y absorba el volumen de acciones en oferta. Por el contrario si los compradores desean a toda costa comprar, se lanzarán a por la oferta existente antes que el resto de compradores, para ello lanzarán órdenes a niveles superiores de precio; haciendo que el precio suba porque, literalmente, se comen a la oferta. No hay papel para todos.

Cómo se puede observar la cantidad de activos a la venta, la calidad de dicho activo (que veremos a continuación), las intenciones de compra, la paciencia (o nerviosismo) de los compradores y vendedores es lo que define las fluctuaciones de precios en la Bolsa. 

Ya hemos visto cómo se mueve la Bolsa, ahora pasaremos a la segunda y más importante parte de este texto: ¿A qué atienden estos movimientos? 

El análisis de los mercados financieros

Normalmente los activos financieros son productos que ofrecen una determinada rentabilidad o beneficio. Menos en el caso de las materias primas, que solamente se puede obtener beneficio si se venden a precios superiores (con las divisas sucede algo similar, aunque pueden servir para otros fines).

Los bonos, y toda la renta fija en general, ofrece intereses, las acciones ofrecen dividendos. El oro, como ya se ha dicho no ofrece nada, pero puede ser un refugio para la inflación. Por este motivo mucha gente tiene interés en comprar determinados activos, porque esperan que les sean rentables.

 

Otros sin embargo, no tienen en cuenta la rentabilidad y lo único que desean es ganar dinero con la compraventa. Compran activos a un precio inferior con la expectativa venderlo más caro en un futuro. También suelen hacer la operación contraria, venden a un precio un activo que no tienen, para después recomprarlo a un precio inferior y obtener beneficio con la transacción. Tanto unos como otros son los llamados Traders. Operan a un plazo de tiempo inferior (a veces sus operaciones no superan ni los diez minutos, depende del estilo de trading que realicen).

En cualquier caso, cuando alguien decide comprar un activo es porque resulta atractivo. O lo que es lo mismo, aumenta su calidad. Si dejase de resultar atractivo, o perdiese casi toda su calidad, nadie lo querría comprar y los vendedores tendrían que aceptar precios más bajos. Produciéndose un desplome en la cotización.

Pero, ¿Porqué un activo puede resultar atractivo?, ¿Cómo se mide la calidad de un activo? En síntesis podremos decir que un activo se torna más rentable por cambios en las condiciones intrínsecas del propio activo, como por ejemplo una empresa que haya multiplicado sus ventas y ofrezca mejores dividendos. O por un cambio en las condiciones socio-económicas reinantes. Cómo por ejemplo una bajada de tipos de interés del Banco Central, una subida inflacionaria, una bajada del dólar, etc.

Estos factores que hacen que un activo pueda ser más o menos atractivo son los llamados fundamentos económicos que hacen que el activo sea más o menos preciado para una serie de inversores y traders, así pues el precio será mayor o menor dependiendo de los cambios en sus fundamentales, los cuales afectan a la calidad del activo y al valor que tiene para inversores. 

Si decidimos analizar los fundamentos económicos internos de un determinado activo o las condiciones económicas externas que le afectan, estaríamos llevando a cabo un “análisis fundamental”

El análisis fundamental trata de realizar una “tasación” del valor objetivo de un activo en base a sus características. Atiende a las causas que marcan la calidad de un activo y trata de establecer un precio justo para él. Aunque este análisis también es subjetivo y se puede realizar de diversos modos.

Analizar los balances de una empresa, sus deudas, sus ventas o los informes del Fondo Monetario Fundamental sobre crecimiento económico para después obtener conclusiones sería una forma de realizar un análisis fundamental.

 

Esto está bien, pero no es todo. Supongamos que a nosotros no nos interesa la rentabilidad que ofrece el activo, ni su calidad intrínseca. No nos importa en absoluto los intereses o dividendos porque somos traders y queremos deshacernos del activo en un plazo corto de tiempo. Lo único que nos interesa es saber si el activo va a subir o va a bajar de precio.

En este caso, las decisiones a tomar tienen que ser más rápidas. Puesto que debemos aprovechar los movimientos de precios antes de que se produzcan. El análisis fundamental puede estar bien, pero en definitiva no explica los movimientos del precio en períodos muy cortos de tiempo. 

En el muy corto plazo, el precio se mueve por oferta y demanda pura, las cuestiones fundamentales quedan un poco de lado. Ya lo dijo Benjamin Graham, el maestro del gran inversor Warren Buffett:

“Míster Market es un esquizofrénico en el corto plazo, pero recupera su cordura en el largo plazo.”

Esto explica que los mercados en el muy corto plazo temporal hagan movimientos bruscos extraños. La oferta y demanda se termina por regular y tomar el rumbo marcado, pero antes de ello puede dar lugar a oscilaciones que no responden a lo lógico. Todo ello se debe a una sobrerreacción de las fuerzas de oferta y demanda que responde más bien a factores psicológicos de compradores y vendedores.

Existe otro tipo de análisis que puede ayudarnos tanto en el corto como en el largo plazo. Que no trata de “destripar” y buscar en las entrañas de los activos condiciones que nos puedan servir para dilucidar si es un instrumento financiero atractivo y susceptible de ser comprado antes de que su precio se dispare como un cohete. También es una muy buena estrategia la combinación de ambos análisis, puesto que ambos son perfectamente complementarios. 

Sí, creo que ya lo sabes querido lector. Me refiero al “Análisis Técnico” y este tipo de análisis lo veremos más pormenorizadamente en el siguiente apartado.

El análisis técnico y los movimientos de los precios

“No se puede ir en contra de los gráficos”

(André Kostolany)

 

El análisis técnico es una ciencia que trata de estudiar los movimientos del mercado para determinar cuáles serán los movimientos futuros más probables. Para ello se sirve de una herramienta fundamental para todo trader, inversor o persona interesada en los mercados financieros: Los gráficos.

Sin duda, un inversor puede perfectamente realizar un análisis mediante esta técnica y prescindir del análisis fundamental. Pero son muy pocos los que realizan un análisis fundamental y prescinden del análisis técnico.

Hasta los analistas fundamentales realizan un seguimiento de los gráficos de cotizaciones para no operar en contra de lo que “el precio nos está diciendo”, o mejor dicho, “el mercado nos está diciendo”. 

 

Los movimientos de los precios no responden a causas de tipo misterioso o esotérico y aunque puedan parecer a priori caóticos en el momento que se domina las técnicas de estudio cobran mucho sentido.

En la primera parte de este texto hemos visto cómo se mueven los precios. Hemos visto a groso modo que los mercados funcionan como una subasta en la cual los compradores y vendedores exponen sus precios, solo cuando se ponen de acuerdo es cuando se cruzan transacciones y se determina el precio de cotización de un activo.

Por tanto los precios están en una balanza. Los compradores quieren comprar barato y los vendedores quieren vender caro. Si no hay compradores suficientes para las órdenes de venta, o bien éstos no están interesados, los vendedores no tendrán más remedio que ir bajando el precio hasta que llegue a unos niveles donde aparezca demanda.

Por el contrario si los vendedores no tienen necesidad de vender, no necesitan dinero, el activo es rentable y por ende atractivo; los compradores tendrán que situar sus órdenes a precios más altos antes de que llegue otro. El precio subirá y subirá. 

Todo esto queda plasmado en un gráfico y en él se puede observar los niveles interesantes para uno u otro bando, dónde ha aparecido una fuerte cantidad de oferta, en qué precio comenzaron a comprar, etc.

En otras palabras, estamos siguiendo la pista del precio. El rastro que deja la oferta y la demanda. Esta es la filosofía del análisis técnico.

Los fundamentos lógicos de este tipo de analizar los mercados es el siguiente, cabe la pena reflexionar bien sobre ellos:

1. Los precios lo descuentan todo

Por razones políticas, económicas, fundamentales internas del propio activo, sociales e incluso psicológicas, los compradores y vendedores actúan. Todo ello queda ya de por sí reflejado en el precio y por consiguiente no es tan necesario ver las causas del movimiento del precio si se puede apreciar que hay un movimiento en sí.

Si se saben apreciar los cambios en la oferta y la demanda ¿Qué más da el porqué de estos cambios? Solo nos debería bastar que haya más demanda que oferta o más oferta que demanda. Eso hace que el precio se mueva.

Si hay algún cambio en los factores fundamentales el gráfico lo reflejará. Sean cuales sean las razones.

 

Eso no es todo, a menudo los precios hasta se mueven antes de que haya un cambio en los fundamentos económicos. Esto se debe a que los inversores se mueven por expectativas y antes de que se produzca el hecho las fuerzas de oferta y demanda habrán comenzado a actuar. La psicología alcista o bajista juega un gran papel en todo esto.

No nos confundamos, esto puede parecer muy sencillo pero en realidad se necesitan horas de estudio y práctica para poder dominar esta técnica.

2. Los precios se mueven por tendencias

El principal propósito del análisis técnico es identificar las tendencias, puede ser alcista o bajista. Pero lo importante es saber determinarla en los inicios de su evolución. 

Una tendencia puede continuar hasta que cambien las fuerzas del mercado, por tanto la premisa es que hasta que no se rompa la tendencia, o muestre signos de romperse, deberemos operar a favor de la misma.

Una tendencia no es más que un desequilibrio entre la oferta y la demanda, si la tendencia es alcista es porque la demanda supera a la oferta y viceversa.

Saber determinar bien las tendencias es una de las primeras tareas que se deben trabajar. 

3. La historia se repite

La Bolsa y sus movimientos no es más que una serie de transacciones comerciales. Las transacciones comerciales que se llevan a cabo están basadas en expectativas de la rentabilidad de los activos y de la evolución de los precios. Por tanto responden a factores psicológicos.

Alguien dijo que la Bolsa es producto de la naturaleza humana y la naturaleza humana no cambia. De hecho, el primer libro que se escribió sobre Bolsa, en 1688 ya habla de esto.

 

Fue escrito en Ámsterdam y en castellano por un español hijo de unos judíos emigrados, José de la Vega; con el título “Confusión de Confusiones”. 

Sorprende que, a pesar de los años transcurridos, la base de los movimientos de los mercados (aquí expuesta) no haya cambiado. El funcionamiento de los mercados es el mismo. Alcistas, bajistas, euforia, pánico, burbujas, caídas, crédito y en definitiva las fuerzas de oferta y demanda.

 

Los gráficos son imágenes que revelan la psicología que subyace en el mercado. Aunque con una serie de matices, la base lógica de los movimientos de los precios y por consiguiente los movimientos tendenciales, correcciones y niveles de equilibrio entre compradores y vendedores no cambian, ni cambiarán, mientras existan los mercados financieros. 

Conclusiones

Ambos análisis tienen mucho que aportar para hacernos ganar dinero en los mercados si se utilizan en combinación. Ambos son complementarios. 

Si bien el análisis técnico ha cobrado mucha fuerza y se ha convertido en imprescindible en todos los casos, no hay que perder de vista los datos fundamentales para realizar una operativa de calidad.

No debemos operar ni en contra de los gráficos ni tampoco con los fundamentos en contra de nuestros intereses. Los precios se mueven, los fundamentales cambian, y hay que interpretar los movimientos de estos en base a aquellos. 

Así se mueven los precios en la Bolsa, esta es toda la filosofía que explica el cómo y el porqué. Es la base que nos ayudará a ganar dinero en los mercados.