Domingo 17 Febrero 2019

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¿Qué es el beneficio por acción?

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En el artículo que presentamos a continuación en Fepix trataremos un concepto que nos aporta información valiosa sobre una empresa cotizada: El beneficio por acción. ¿Qué es el beneficio por acción? ¿Cómo se calcula? ¿Cómo nos puede ser de utilidad? Estas preguntas son las que vamos a responder en estos párrafos. El beneficio por acción es un dato que no puede ser ignorado por los inversores en Bolsa.

Qué es el beneficio por acción

 

 

¿Qué es y cómo se calcula el beneficio por acción?

El beneficio por acción (BPA) es un ratio bursátil, obtenido de dividir el beneficio neto de una empresa durante un ejercicio económico entre las acciones que la empresa tiene en circulación durante ese mismo ejercicio. Dicho de otro modo, la parte del beneficio neto que le correspondería a cada una de las acciones que componen el capital de una empresa cotizada en Bolsa.

Así pues, su fórmula sería la siguente:

  • Beneficio por acción= Beneficio Neto/Número medio de acciones

El beneficio neto de una empresa se estima una vez que se han deducido los intereses, los impuestos, las amortizaciones y las depreciaciones. Esta cifra se obtiene del propio resultado contable; una empresa cotizada en Bolsa tiene obligación de hacer pública esta información.

Beneficio neto de una compañía que cotiza en Bolsa

Por otra parte, también podremos obtener información de las acciones que tiene la empresa, así como de las variaciones que han experimentado durante el ejercicio económico. No es difícil acceder a todos los datos útiles para valorar una empresa cotizada, incluyendo el BPA de un modo directo en cualquier herramienta de información financiera que existe en Internet. Sin embargo, para una mayor comprensión, veremos cómo se calcula en BPA; con vistas a determinar qué criterio aplica la herramienta utilizada para su cálculo.

Existen dos formas de computar el número de acciones para su cálculo. Si durante todo el ejercicio económico la empresa ha mantenido el mismo número de acciones no supone ningún problema; ¿Pero que pasaría si la empresa ha emitido o recomprado acciones durante un mismo ejercicio?

En este caso podríamos tomar las acciones existentes a 31 de diciembre (final del ejercicio económico que suele coincidir con el de un año natural) o bien tomar el número medio de acciones que la empresa ha tenido durante todo el período (se trataría de un cálculo más realista, pero menos conservador).

Por ejemplo, si una empresa tiene 1.000 acciones en circulación y el 1 de marzo realiza una recompra de 200, quedarían otras 800 en circulación. Sin embargo, estas 800 acciones sólo computarían para el cálculo a partir de marzo. Durante los dos meses previos, la empresa ha tenido una cantidad de acciones superior. El número medio de acciones durante ese año se calcularía de la siguiente forma:

  • Del 1 de enero al 1 de marzo = 1.000 acciones
  • Del 1 de marzo al 31 de diciembre = 800 acciones

Ahora bien, si el año tiene 12 meses y durante dos de ellos la empresa ha tenido 1.000 acciones en circulación, el cálculo para obtener el número medio de acciones sería:

  • 1.000 acciones * 2 meses / 12 meses =  166,66
  • 800 acciones * 10 meses / 12 meses = 666,66
  • Total de número medio de acciones = 833,32 acciones.

Suponiendo que esta misma empresa ha obtenido un beneficio neto de 12.000 de euros (es simplemente un ejemplo), el BPA se calcularía:

  • 12.000 / 833,32 = 14,40 euros por acción

Podemos afirmar que el BPA de nuestra empresa de muestra es de 14,40. Ahora bien, hemos visto un ejemplo de cómo se calcula, ¿para qué nos es útil este cálculo? 

Para qué sirve el beneficio por acción

¿Para qué nos sirve el beneficio por acción?

El BPA es considerado uno de los datos más importantes para realizar un análisis del precio de una acción. En base a los beneficios que tiene una empresa se define el dividendo a pagar (que será una parte del mismo). A su vez, el dividendo actúa como catalizador para determinar si es atractiva la inversión en una determinada empresa.

Es decir, el motor (por lo menos una de las principales causas) que mueve las compras de las acciones de una empresa es la capacidad de la misma para generar beneficios. En función de los beneficios, la empresa repartirá más o menos dividendos. Lo que empujará a que obtenga más o menos compras y el precio se revalorice o se deprecie.

Como es natural en los mercados financieros, el precio de las acciones está basado en las expectativas futuras en cuanto a dividendos. La Bolsa descuenta la capacidad de crecimiento de la empresa. No obstante, el precio también puede sobrerreaccionar, inflarse o desinflarse como consecuencia de unas expectativas distorsionadas, la reacción en cadena típica del comportamiento de las masas, el miedo y la codicia. El precio tiene como base lógica los dividendos a obtener en un futuro, pero no existe una fórmula matemática que relacione ambos conceptos; puesto que en la fluctuación del precio existen otros factores de corte más humano que racional.

Simplemente una sensación de un grupo de inversores acerca de que la gestión de la empresa no es la adecuada puede desencadenar una oleada de ventas, provocando que el precio de las acciones caiga en picado; aún cuando sólo sea una simple observación y no se tenga una prueba sólida de que los beneficios de la empresa puedan resentirse. De todas formas, más tarde o más temprano se entenderá que las acciones cotizan muy baratas con relación al valor de las mismas y comenzará un proceso de reajuste. Los mercados funcionan así, en el largo plazo recuperan su cordura (tal y como afirma Ben Graham).

Sin embargo, contrastar el precio de las acciones con el beneficio neto de la compañía, obtenido de la información contable publicada, puede ser una tarea confusa. ¿Qué relación existe entre el precio de las acciones y los beneficios de las mismas? Para ello se recurre al beneficio por acción ó BPA: Con fines de manejarnos mejor entre ambas variables.

Relación beneficio por acción y precio

Pero ¿qué relación debería existir entre el BPA y el precio de las acciones? Responder a esta pregunta no es sencillo. No existe una respuesta única y válida. Es el propio inversor, en base a su propio juicio, experiencia y conocimientos, el que debe calibrar esta cuestión. Como toda la información que llega a nuestras manos, es necesario contrastarla con las medias históricas, los datos del sector, las empresas competidoras y otros datos fundamentales que puedan afectar a la cotización (por ejemplo la solvencia y activos que pueda tener la empresa).

Lo que sí es cierto es que si observamos una empresa que presenta un BPA  que crece a un a un ritmo constante año tras año, es una señal que puede darnos una pista acerca de estamos ante una empresa puede ser sólida y con capacidad de generar beneficios. Pero ojo, sólo es un pequeño pulso de información que debemos contrastar y ampliar; conseguir una visión más profunda de esta situación.

Por otra parte, puede que esta cuestión ya se encuentre procesada por el mercado y por este motivo se hayan producido una serie de compras en cadena. Estas compras empujan a inversores y especuladores, produciendo que el precio sobrerreaccione al alza, hasta que llegue un punto en el cual la acción se encuentre sobrevalorada con respecto a su valoración objetiva. En este momento es probable que se inicie una corrección de ajuste y el precio caiga a niveles más realistas en relación con la capacidad de la empresa de generar beneficios. Estos ajustes pueden estar motivados por otro tipo de noticia que actúa como detonador o pretexto.

El inversor prudente observará este hecho, esperará la corrección e invertirá en una empresa con capacidad de generar unos beneficios crecientes, cuando las acciones han caído y se encuentran a un precio razonable. De este modo obtendrá una buena rentabilidad en su inversión.

En síntesis, se trataría de responder a las siguientes preguntas:

  • ¿El beneficio por acción crece o decrece en los últimos años?
  • ¿Cuál ha sido su tasa de variación anual en los últimos años?
  • ¿Cómo se encuentra en relación a otras empresas del sector?
  • ¿Cómo reacciona el precio ante la evolución del beneficio por acción?
  • ¿Puede estar esta acción sobrevalorada basándonos en los datos históricos del beneficio por acción?

Las respuestas a estas preguntas nos darán una mayor claridad a la hora de invertir en Bolsa. Una empresa que tenga un crecimiento constante y el precio de sus acciones se encuentre en un nivel aceptable en relación a sus activos y esta capacidad de generar beneficios puede ser una señal reveladora. No obstante, pudiera ser que la empresa tuviese algún otro tipo de tara oculta. Como afirma Peter Lynch: "Es necesario conocer la historia completa". En el artículo presente hemos visto como leer uno de los capítulos de esta historia.

Desde Fepix, esperamos que este artículo te haya sido de utilidad. Si quieres estar al tanto de otra serie de información financiera, de Bolsa y referente al mundo de las inversiones no dejes de visitarnos.

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 José Miguel Bastida

 

 

 

 

 

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