Domingo 22 Julio 2018

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Índices bursátiles

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Si vemos en la televisión u otros medios que el Ibex 35 ha subido un 1% ¿sabemos exactamente lo que quieren decir con eso? El Ibex 35 es un índice bursátil, una representación del mercado continuo español. Vamos a ver qué es exactamente un índice bursátil. Además, ¿te gustaría saber cómo invertir dinero en ellos?

Los índices bursátiles marcan la tendencia de un determinado mercado financiero, por ello se utilizan. El saber el comportamiento del mercado en general es útil por varios motivos que expondremos a lo largo de estas líneas. Gracias a ellos es posible invertir en un mercado completo.  Si crees que Alemania puede tener unas buenas perspectivas de crecimiento, hay unas cuantas opciones para realizar tu inversión en esta Bolsa de forma generalizada y no en unas pocas empresas concretas, a través de un índice. Si sigues leyendo sabrás perfectamente cómo se mide el comportamiento de un mercado y por qué es necesario saberlo. Para finalizar daremos un ejemplo para que quede claro cómo se calcula un índice bursátil.

 

 

Los índices bursátiles

¿Qué son los índices bursátiles?

Sabemos cómo se comporta una determinada acción realizando un seguimiento en un gráfico de cotizaciones. Es tarea sencilla ver de esta forma si la acción ha subido o ha bajado. Los datos fundamentales y los riesgos propios del activo están reflejados en su precio. Sabemos perfectamente si una acción presenta una revalorización o una depreciación. Puede ser por dos motivos:

  1. Por las condiciones internas de la empresa.
  2. Por las condiciones externas de la empresa, que afectan a al mercado.

¿Y si lo que queremos es realizar un seguimiento de un mercado en su conjunto? ¿Cómo podemos determinar, por ejemplo, cómo se ha comportado la Bolsa de Londres en términos generales esta semana?

A la hora de realizar el seguimiento de un mercado en general, como por ejemplo sería el Mercado Continuo Español, siempre podemos tomar las acciones de las empresas admitidas a cotización en el mismo y realizar los cálculos oportunos para elucidar si el mercado es alcista o bajista.

No obstante, ¿cómo realizamos los cálculos, una media simplemente de los precios de todas las acciones del mercado?, ¿no nos costaría mucho trabajo recopilar y tratar con toda esa información?, ¿y si este trabajo ya nos lo dieran hecho?

Exactamente, este trabajo ya se encuentra hecho. No se trata de mirar todas las acciones que cotizan en el mercado, se trata de tomar aquellas más representativas y ponerlas en común. Así se construye un índice bursátil.

Pongamos un ejemplo. Queremos saber cómo la tendencia de la Bolsa española (mercado continuo) en este último año, en general. ¿Crees que se tomarían una por una las acciones que cotizan en el mercado continuo, se examina su evolución, se realizan los cálculos estadísticos y aritméticos pertinentes y se obtienen un resultado neto del comportamiento general del mercado? El día que se suscriben estas líneas, en el mercado continuo español cotizan todas las empresas de este listado.

No es tarea sencilla realizar el cálculo teniendo en cuenta tantas cotizaciones, nos llevaría mucho tiempo. Por ello se toman como referencia las empresas más importantes. En este punto se plantea una pregunta importante: ¿Cómo se decide qué empresas son las más representativas?

Para ello se tienen en cuenta dos factores. Uno es su liquidez y el otro su capitalización bursátil. En función de estos dos parámetros se toma un número determinado de empresas y se realizan con ellas los cálculos matemáticos pertinentes para entender el comportamiento  neto de todas ellas en conjunto. Ya tenemos elaborado un índice bursátil.

Comportamiento general del mercado

En España, para analizar el comportamiento del mercado continuo, se toma como referencia las 35 empresas más líquidas y en función de su capitalización bursátil se les otorga un peso (ponderación) a cada una de ellas. Cuanta más capitalización bursátil tenga una empresa, mayor porcentaje de participación tendrá en el Ibex 35. Luego veremos un ejemplo, pero si quieres saberlo todo sobre el Ibex 35 puedes consultarlo aquí.

En definitiva, los índices bursátiles no son más que un cálculo matemático de las cotizaciones de una serie de empresas que se entienden las más representativas de un determinado mercado o un determinado sector.

Los índices bursátiles nos indican la cotización media de las acciones que lo componen. Pero en esa media habrá empresas que tengan mayor peso, o porcentaje de participación que otras; o dicho de otro modo, suele ser una media ponderada (no todos los índices están ponderados).  A su vez estas acciones son las más líquidas y/o las de mayor capitalización bursátil de todo el mercado.

Cada y el número mercado o sector tiene su índice. Los índices tienen un nombre y al lado suelen tener un número. Ese número indica la cantidad de empresas que componen el índice.  Si el índice se calcula con todas las empresas que hay en el mercado no tendrá número al lado del nombre, aparecerá la palabra “Composite”.

Hace más de un siglo que se empezaron a utilizar los índices bursátiles con estos fines. El índice más antiguo del mundo es el Dow Jones Industrial Average (DJIA 30). Fue creado por Edward Jones y Charles Dow (padre de la Teoría de Dow).

¿Para qué se utilizan los índices bursátiles?

El que haya o no haya índices no afecta al funcionamiento de la Bolsa. Perfectamente se puede subsistir sin ellos, la Bolsa lleva funcionando en sentido formal desde el Siglo XVI (incluso antes ya se comerciaba con acciones, pero de forma más informal – Véase: La bolsa, su historia y su funcionamiento) y el Dow Jones se creó a finales del Siglo XIX. Esto quiere decir que los índices no se utilizaron hasta más de 300 años después. Por tanto la Bolsa se las arreglaba bien sin ellos.

Sin embargo, sí que es cierto que son útiles para determinar el comportamiento y la tendencia general de un mercado o un sector concreto. Esto es importante por varios motivos.

El principal de los motivos está explicado y es el verdadero sentido de la construcción de índices bursátiles: analizar el comportamiento general de un mercado o un sector. Esto por sí mismo ya tiene mucha utilidad. Pero además pueden servirnos para:

  1. Comparar nuestra cartera de acciones con el comportamiento general del mercado.

Los índices sirven como referencia para analizar si nuestra inversión es o no es rentable. Sin duda, ante un alza general del mercado se espera que nuestro rendimiento también sea positivo, aunque esto no tiene por qué ser así exactamente; ¿y si las acciones escogidas pertenecen a compañías con malos resultados o malos datos fundamentales y no responden de la misma forma ante un alza del mercado?; ¿y si las empresas tienen una baja correlación con el índice y sus movimientos son independientes a la tendencia del mercado en general?

Los gestores profesionales se esfuerzan mucho para alcanzar una rentabilidad en sus carteras de inversión que supere al índice correspondiente. El hecho de que el mercado, medido a través de un índice, sea alcista no significa que nuestra inversión se comporte de la misma forma. Los índices sirven de referencia para comparar rentabilidades y establecer objetivos. Se utilizan como “benchmark”.

Por ejemplo un gestor de carteras ha obtenido una buena rentabilidad anual, vamos a decir que ha alcanzado un 12%, cosa que no está nada mal. Ahora bien, observando el índice que representa el mercado que más se ajuste a su cartera (índice benchmark), vemos que se ha revalorizado el doble. Este gestor en realidad no ha conseguido una buena rentabilidad. La rentabilidad relativa obtenida es pobre.

Existe un concepto que mide el grado de variabilidad de una acción con respecto al promedio del mercado en que se negocia. Es el llamado “coeficiente beta”. Se utiliza mucho para medir el “riesgo de mercado” o “riesgo sistemático” que presenta dicha acción. Determina si la acción reacciona más violentamente a los movimientos del mercado, si no reacciona apenar cuando el mercado lo hace o bien si está a la par.

Hay empresas que no están incluidas en los índices y son muy buenas inversiones (y viceversa). Depende de la coyuntura económica, tipos de interés, tipo de sector,  riesgo país, etc. En definitiva: Riesgos sistemáticos y riesgos específicos.

Riesgo específico y riesgo sistemático

  1. Comparar entre distintos tipos de mercados o sectores

El hecho de que existan índices en diversos mercados y sectores nos da la posibilidad de medir cuál de ellos se comporta de una forma más rentable.

Si por ejemplo el Eurostoxx 50 (índice bursátil de las 50 mayores empresas de la eurozona) se revaloriza en un mes mientras que el DAX 30 germano (índice de la Bolsa de Frankfurt) está estancado puede significar que quizá en Alemania exista algún tipo de tensión política, o de otra índole, que frena su ascenso bursátil y que tal vez exista un riesgo en el mercado alemán.

Con los índices sectoriales sucede exactamente lo mismo. Podemos determinar qué sector de la economía está en tendencia positiva, confirmar con la coyuntura económica y destinar la mayor parte de nuestras inversiones a acciones de empresas que operen ese sector.

Así pues, en momento de recesión económica los sectores más defensivos cómo el farmacéutico o bienes de consumo básico (alimentación) son los más recomendables. En estos casos si atendemos a los índices sectoriales podemos confirmar nuestra hipótesis.

Un ejemplo un poco más retorcido. Ante una caída general del mercado, por ejemplo en Estados Unidos, lo lógico sería pensar que las empresas con menor capitalización son las primeras en descender. Esto es debido a que presentan más riesgo y mayor volatilidad.

En Estado Unidos, como en cualquier país, existen varios tipos de índices (tanto generales del mercado, como específicos de un sector). Uno de los más famosos es el Standard & Poors 500. El S&P500 está compuesto por las 500 empresas de mayor capitalización de diversos sectores de la economía estadounidense. Está muy diversificado en este sentido.

A su vez, existe otro índice compuesto por empresas de pequeña capitalización, el Russell 2000. A la hora de dar por terminado el ciclo alcista bursátil de Estados Unidos, por motivos fundamentales, debería caer primero el Russell 2000 para después arrastrar a las empresas de mayor capitalización. La hipótesis tiene su lógica, si se da por terminada un alza general del mercado por motivos económicos fundamentales (como por ejemplo las subidas en los tipos de interés) los inversores abandonarán primero las empresas pequeñas, puesto que estas son las que más sufren en momentos adversos.

Nota: Es solo un ejemplo para explicar que la comparación entre índices es un recurso de utilidad. No se pretende adelantar que el mercado de Estados Unidos vaya a caer o seguir al alza.

Utilidad de los índices bursátiles

  1. Los índices bursátiles son utilizados como recurso para inversiones de gestión pasiva

Imaginemos que tenemos un gran capital para invertir. Gestionar el capital es como gobernar un barco, no es lo mismo manejar un velero ágil que un pesado trasatlántico. Las maniobras son más lentas y el consumo de combustible es mayor.

En cualquier caso, siendo justos, una cartera debe gestionarse y ajustarse para mantenerla. No hacerlo supone una pérdida de rentabilidad o incluso obtener una rentabilidad negativa, debido a que el mercado es un ente dinámico. Nuestra cartera debe variar según sople el viento.

Rotar nuestra cartera para realizar los ajustes necesarios tiene un coste en comisiones e impuestos (la venta de acciones no tienen retención, pero tributan en la declaración como ganancias o pérdidas patrimoniales en la base imponible del ahorro), todo ello sin contar con los gastos de administración y custodia; por ello muchos gestores realizan la llamada “gestión pasiva”

La gestión pasiva es una estrategia basada replicar la evolución de un determinado índice. Así si elegimos un mercado con buenas perspectivas de crecimiento, tan sólo tenemos que crear una cesta de acciones en la misma proporción y esperar a obtener rentabilidad. De esta forma no tenemos la necesidad de rotar el capital activamente para ajustar nuestra cartera a las condiciones de mercado. Por este motivo se llama gestión pasiva.

Existen fondos de inversión que utilizan esta estrategia. Se denominan fondos indexados, tan sólo tienen que replicar el funcionamiento de un determinado índice en el cual se cree que tiene  unas buenas perspectivas de revalorización.

La hipótesis subyacente es que la economía crece continuamente en el largo plazo, a pesar de las correcciones típicas y los ciclos; el mercado bursátil refleja este crecimiento. De tal forma que un índice se revalorizará en el largo plazo.

Fondos indexados

  1. Los índices bursátiles sirven de activos subyacentes para derivados financieros

Los derivados financieros, tales como los futuros o las opciones, son instrumentos que cotizan en base a un activo subyacente. Es decir, su precio depende del valor de otro activo, llamado subyacente. Por ejemplo, el valor del futuro sobre una acción de Telefónica se basa en el precio que la propia acción de Telefónica tenga en ese momento.

Estos productos financieros surgieron como mecanismos de cobertura de riesgos. Siguiendo con el ejemplo de las acciones de Telefónica. Si en nuestra cartera tenemos este activo y ha comenzado una caída del precio que, según se prevé, será prolongada y profunda, tenemos la opción de vender las acciones y deshacer nuestra inversión.

Sin embargo, estamos bien posicionados, nuestra estrategia es de largo plazo, esto tan sólo es una corrección secundaria y obtenemos buenos dividendos. No tiene cabida en nuestra estrategia cerrar la posición en Telefónica. ¿Qué otras alternativas tenemos?

Sin ninguna duda podremos vender futuros sobre acciones de Telefónica en la misma proporción a nuestra exposición. De tal forma que si la cotización cae compensaremos el menor valor de nuestra cartera con las ganancias obtenidas con la venta del futuro, a esto se le llama cobertura de riesgo de mercado.

Ahora bien, ¿Y si tenemos acciones de Telefónica más otras compañías españolas y lo que va a caer es el mercado español en general por una cuestión interna del país? Podremos vender un futuro sobre el Ibex 35 para cubrir nuestra exposición al riesgo de mercado (Al margen de vender CDS para cubrir el riesgo país).

De esta forma eliminamos de la ecuación el riesgo general del mercado, amortiguamos la caída y seguimos obteniendo dividendos por nuestras acciones.

Los derivados también se utilizan como instrumentos de especulación. Por cada coberturista que desea eliminar el riesgo debe haber un especulador que lo asuma.

Existen derivados sobre índices bursátiles. De tal modo que podremos tanto cubrir nuestras posiciones como especular con los movimientos generales del mercado. Si en el ejemplo anterior vimos que es posible replicar un índice creando una cesta de acciones en la misma proporción para llevar a cabo una estrategia de gestión pasiva, ahora vemos que es posible cubrir esta inversión mediante derivados. Incluso es posible invertir mediante derivados, pero esto sería para realizar trading puro y duro.

 ¿Cómo se elaboran los índices bursátiles?

Los índices son elaborados por organismos de cada mercado que tienen encomendada tal labor. Estos organismos son independientes unos de otros y cada cual tiene sus propias normas.

En definitiva, cada índice se construye según los criterios de un órgano, en España ese órgano es Bolsas y Mercado Españoles, S.A. (existe un comité técnico específico para el Ibex 35). En el resto de mercados existirá un órgano similar, el cuál define su elaboración, realiza su cálculo y le da difusión. Este órgano tiene facultad para determinar qué número de empresas compondrán el índice, cómo las seleccionarán y cómo realizarán los cálculos.

Por consiguiente, el cálculo de un índice puede ser variable con respecto a otro. Pero podemos dar unas pinceladas sobre qué criterios se utilizan normalmente y cuales representan una excepción.

Para comenzar diremos que las empresas que se utilizan como más representativas son las más líquidas o las más grandes por capitalización bursátil. Por ejemplo, el Ibex 35 está compuesto por las 35 empresas más líquidas de todo el mercado continuo español. Sin embargo, otro índice como el Eurostoxx 50 toma las 50 empresas con mayor capitalización bursátil de toda la eurozona.

Un índice no es ni más ni menos que una media de las cotizaciones de los valores que lo componen. Sin embargo, no son una media aritmética simple (excepto uno de ellos). Es decir, no todas las acciones tienen el mismo peso dentro del índice. Esto sería otorgar el mismo valor a las empresas, cuando en realidad las más grandes son las más representativas y deben tener un mayor peso en la media.

Por consiguiente se suele ponderar según la capitalización bursátil de las empresas que lo componen. Excepto el mítico Dow Jones de industriales (DJIA 30), el índice más antiguo y el más representativo de la Bolsa de New York. Formado por las 30 compañías industriales de diferentes sectores. En este caso no se aplica ponderación alguna (tampoco se realiza ponderación en el NIKKEI 225 de Japón).

Cálculo de los índices bursátiles

Vamos a ver con un ejemplo la ponderación por capitalización bursátil:

Por ejemplo, imaginemos que un mercado bursátil está compuesto por tan sólo 3 empresas cotizadas. La empresa “A”, la empresa “B” y la empresa “C”:

  • La empresa A está compuesta por 5.000 acciones en total y su precio de mercado es de 20 euros la acción.
  • La empresa B tiene un capital dividido en 10.000 acciones y su precio en la Bolsa es de 3 euros la acción.
  • Para finalizar la empresa C tiene un total de 500 acciones pero cotizan a 50 euros cada una.

Si realizamos una media simple, se supone que todas las empresas tienen el mismo peso con lo cual deberíamos sumar las cotizaciones y dividirlas entre tres empresas. De esta forma obtendríamos la cotización media de nuestro mercado.

20+3+50= 73 euros / 3 empresas = 24,33 puntos.

Nota: los índices no tienen cotización en euros. Son sólo cálculos, no valen dinero. Por consiguiente se determina su valor en puntos.

Bueno, hemos visto como NO se suele hacer. ¿Por qué no se suele hacer así? Porque de esta forma el índice es más fácil de manipular. Con relativamente poco dinero se podría influir en las acciones de las empresas más pequeñas e influenciar el índice.

Lo normal es tener en cuenta la capitalización bursátil. En las empresas de nuestro mercado imaginario del ejemplo sería:

  • Empresa A: Tendría una capitalización bursátil de 000 euros (5.000 acciones por 20 euros cada acción).
  • Empresa B: 000 euros
  • Empresa C: 000 euros

Si sumamos la capitalización bursátil de las tres empresas tendríamos 155.000 euros.

  • La empresa A supone un 64,52 % de los 155.000 euros (la suma total de las capitalizaciones bursátiles de nuestro mercado).
  • La empresa B supone un 19,35%.
  • La empresa C supone un 16,13%.

Al sumar las capitalizaciones bursátiles estamos dando más peso a las empresas más grandes. Estos son los datos con los que tenemos que trabajar. Nuestro índice sería de 155.000 puntos.

Se podrían tomar las cotizaciones como y realizar la media ponderada y el resultado sería similar. Pero, al realizar los cálculos directamente sobre la capitalización bursátil estamos tomando los dos factores (cotización y ponderación) a la vez.

Para finalizar, imaginemos el número tan grande y difícil de manejar si hiciéramos este cálculo con las empresas más líquidas del Ibex 35 (o cualquier índice). Para solventar este problema se utiliza un divisor, se divide el resultado obtenido por este número grande y complejo para que la cifra nos sea más operativa.

Así pues, si por ejemplo dividimos nuestros 155.000 puntos entre 155 (nuestro divisor) tendríamos 1.000 puntos. Una cifra más asequible. De esta forma las oscilaciones de nuestro índice tendrán una base de 1.000 puntos. Este es el valor que tendría el primer día y que veríamos en la prensa financiera y demás medios.

Divulgación de los índices en la prensa financiera

Lógicamente después fluctuaría en concordancia de las fluctuaciones de los precios de las acciones principalmente, porque las operaciones de capital (cuando cambia el número de acciones) no son frecuentes, se deben comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y además se suelen realizar procesos de ajuste en los índices cuando esto ocurre.

Básicamente y de forma muy resumida así se calcula un índice bursátil, aunque recordemos que en definitiva cada organismo marca sus propias normas. Como por ejemplo hemos visto en el índice Dow Jones de industriales.

¿Pero entonces los índices sólo tienen en cuenta los precios de cotización para valorar la rentabilidad de una acción y no tienen en cuenta la RENTABILIDAD POR DIVIDENDOS? Esto lo explicamos en este post titulado "El DAX y los Dividendos".

José Miguel Bastida