Domingo 27 Mayo 2018

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Los riesgos de invertir en la Bolsa

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Invertir en Bolsa también tiene sus riesgos. Como todo tipo de inversión. Aún si no invertimos nuestros ahorros corremos el riesgo de que pierdan valor por la inflación.

No hay que temer al riesgo. Un inversor (o un trader) tiene que respetarlos, conocerlos, controlarlos, gestionarlos, pero nunca temerlos.

Uno de los pasos hacia nuestro camino de conseguir invertir con criterio y éxito, es fundamental identificar a qué riesgos nos enfrentamos. Por ello he creado este primer artículo sobre riesgos. Iremos aprendiendo más sobre este tema y aprender a gestionarlos con maestría.

¿Qué es el riesgo?

En la vida se dan situaciones de riesgo, es inevitable. Por una serie de factores internos o externos se producen hechos no deseados que son difíciles de prever.

Esta sería una buena definición de riesgo. La posibilidad de que se produzca un contratiempo que no se puede prever o que es difícil anticiparse.

Fijémonos en estas dos palabras, “posibilidad” y “anticiparse”. Puesto que serán las dos palabras que guiarán nuestra gestión de los riesgos.

¿Qué posibilidad hay de que se produzca un contratiempo? ¿Cómo puedo anticiparme o protegerme de este contratiempo? Estas son las preguntas clave.

El riesgo y la rentabilidad

El riesgo siempre está unido a la rentabilidad. Mantienen una relación directa. A mayor rentabilidad esperada, mayor será el riesgo a asumir.

En toda inversión se dan tres factores que hay que considerar, uno de ellos es el riesgo, el otro la rentabilidad y el tercero es la liquidez.

La liquidez de la inversión es la capacidad de comprar o vender un activo financiero. O lo que es lo mismo, la facilidad de hacer y deshacer nuestras inversiones. De transformar el activo en dinero. Pero ya se hablará de la liquidez, de momento quedémonos con el binomio Rentabilidad/Riesgo.

Muchos inversores se plantean la pregunta  ¿Qué rentabilidad puedo obtener por mi inversión? Cuando en realidad la pregunta correcta es ¿Qué cantidad de riesgo estoy dispuesto a asumir en esta inversión?

A raíz de determinar el riesgo se debe determinar el objetivo de rentabilidad. Nunca al revés.

En función de la mayor o menor capacidad de asumir riesgos (económicamente y emocionalmente) se define nuestro perfil como inversores.

Riesgo y rentabilidad

El riesgo de una inversión

Existen muchos tipos de riesgo. Riesgo de inflación, riesgo de mercado, riesgo de liquidez, riesgo de crédito o contrapartida, etc.

Pero básicamente el riesgo de una inversión se divide en dos modalidades que hay que tener presentes:

El riesgo derivado del propio activo

También llamado riesgo específico. Es el riesgo que tiene el activo, o el emisor del activo, por sus características y condiciones individuales e internas (funcionamiento, expectativas, etc).

Por ejemplo puede ser que la compañía en la cual tenemos acciones anuncie unos resultados peores de lo esperado y la cotización descienda, también los dividendos.

Este riesgo puede aminorarse, podemos reducirlo mediante la diversificación de nuestra cartera en diversos tipos de activos que no se comporten igual ante una situación determinada.

Por ejemplo, podríamos invertir en distintos tipos de bancos; Santander, Caixabank, Bankinter y BBA. De esta forma, si creemos que el sector bancario en general va a tener buenos resultados, no nos exponemos al mal funcionamiento o cualquier tipo de problemas que pueda sufrir un banco concreto. Nuestra inversión está diversificada en distintos activos. Eso sí dentro de un mismo sector y país.

El riesgo sistemático o riesgo de mercado

Es un tipo de riesgo no diversificable. Las causas de esta modalidad de riesgo no se deben a cuestiones intrínsecas del propio activo. Se deben a cuestiones externas. Como el PIB, la inflación, cuestiones políticas, comportamiento de los inversores, etc. Son factores del propio mercado, no del activo en sí mismo.

Es complicado de reducir. Es posible diversificar según tipos de mercados (acciones, bonos, oro, etc.), distintas regiones (Europa, Estados Unidos, Japón, etc.), distintos sectores y distintos activos. Pero es imposible hacerlo todo a la vez.

Este riesgo afecta a varios activos y puede afectar a uno o varios sectores; a uno o varios países o a la economía general. No es factible ni viable diversificar a tan alto grado buscando estar cubiertos en todos los frentes; es caro y disminuye la rentabilidad. La diversificación hay que realizarla con criterio.

Siguiendo con el ejemplo anterior. Si para rematar la diversificación de nuestra cartera en el sector bancario cubrimos esta inversión con algunos activos que se comporten de forma distinta; como por ejemplo empresas del sector inmobiliario podríamos reducir un riesgo que afecta al sector como pueden ser los tipos de interés.

¿Por qué? Sencillo, los bancos son sensibles a los tipos de interés oficiales, si suben los tipos de interés aumenta su flujo de caja y su margen de beneficios. Las empresas del sector inmobiliario, por el contrario les irá mejor con tipos de interés bajos. Este sector depende mucho del crédito. Si los tipos de interés se mantienen bajos, obtendrán mejores resultados. De este modo estamos reduciendo el riesgo de fluctuaciones  en los tipos tipo de interés a la baja. Después tan solo tendremos que realizar ajustes en nuestra cartera.

Aún así el riesgo sistemático se considera un riesgo no diversificable. Puesto que es contraproducente mantener un alto nivel de diversificación. Siempre estaremos expuestos a algún tipo de factor externo.

Gestión de las inversiones

Introducción a la volatilidad

La volatilidad es una medida de expresar el riesgo de mercado. No es más que la variabilidad de la cotización con respecto a las fluctuaciones medias.

Se considera que cuanta más alta sea la volatilidad, mayor riesgo tiene un activo. Sin embargo, como hemos dicho anteriormente, también significa que puede obtener más rentabilidad.

Veremos la volatilidad y analizaremos los riesgos con más calma. De momento quisiera que se recordara qué es el riesgo, cómo está unido a la rentabilidad y las dos modalidades de riesgo que existen.

Hemos visto que una de estas modalidades es susceptible de ser reducida. Hemos dado un paso en comprender la gestión de riesgos.

Nos vemos en el próximo post.

José Miguel Bastida