Viernes 21 Septiembre 2018

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¿Qué derechos tienen las acciones? ¿Por qué interesa ser accionista?

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¿Por qué nos interesa comprar acciones como medio de inversión? Esta pregunta ya se respondió en el artículo La bolsa, su historia y su funcionamiento cuando se habló de los dividendos. Sin embargo, no se explicaron con detalle los derechos que cada acción ofrece a su propietario.

Se dijo en el mencionado artículo que principalmente las personas invertían sus ahorros en acciones para conseguir el llamado “dividendo” y de este modo conseguir una rentabilidad para su dinero. Después, para deshacer la inversión tan sólo tendrá que vender la acción en un mercado secundario, es decir, la Bolsa de valores dónde se comercializa dicha acción.

 

 

Al contrario que sucede con los bonos y los demás activos de renta fija, en los cuales a su vencimiento se devuelve el capital prestado y el inversor recupera su inversión, las acciones no son reembolsables por parte de la empresa emisora. Pero sin embargo se puede recuperar el capital vendiendo las acciones vendiéndolas a otra persona. Otra cosa distinta es el precio que tengan las acciones en el momento de su venta.

Dividendos 1

Principalmente las formas de conseguir rentabilidad con las inversiones en Bolsa son dos, una es obtener el dividendo (y los derechos de suscripción preferente, como veremos más adelante) y la otra es conseguir dinero con la compra venta de estos títulos valores. Pero esto último es más una operación comercial que una operación inversora propiamente dicha. Aún así se considera inversión si el plazo de tiempo que media entre la compra y la venta es suficiente para considerar que el capital está “invertido”.

Los derechos económicos

Por consiguiente el principal derecho que tienen las acciones es de tipo económico. El accionista tiene derecho a recibir el dividendo correspondiente.

Los dividendos son las partes en las que se dividen los beneficios  generados por la empresa en un ejercicio económico, a repartir entre los accionistas. En función del número de acciones se repartirá una parte de los beneficios generados por igual. El dividendo a repartir debe ser aprobado por la Junta General de accionistas.

Así pues, por ejemplo. Si una empresa tiene un beneficio neto de unos 100.000 euros y decide repartir el 50% en concepto de dividendos a sus accionistas. El otro 50% decide dejarlo como reservas para autofinanciación de nuevos proyectos. Se repartirán 50.000 euros entre todas las acciones.

Pongamos que el capital de la compañía está dividido en 100.000 acciones. De tal forma que a cada acción le corresponde un dividendo de 0,50 céntimos de euro.

Supongamos que la acción nos costó unos 6 euros. Si recibimos 0,50 € por acción tendremos una rentabilidad de nuestra inversión de un 8,33%. Este es el concepto de rentabilidad por dividendo que explicaremos a continuación.

La empresa puede tener más o menos beneficios según el ejercicio económico que se trate, incluso puede tener beneficios y no repartir dividendos. Destinando todo el dinero a reservas. Por este motivo a las acciones también se les llama “renta variable”, porque la rentabilidad es susceptible de variación en cada ejercicio.

¿Qué clases de dividendos existen?

El dividendo puede tener varias acepciones, denominaciones y tipos. Dependiendo de cuál sea el origen de este “reparto” y la época en que se produzca.

Dividendos, clases

El dividendo único y el concepto de Pay-out

El “dividendo único” se reparte una vez al año. Normalmente se reparte al año siguiente del ejercicio económico, una vez la Junta General de accionistas haya decidido y aprobado las cuentas anuales y los resultados del ejercicio, entre estos datos se incluye qué porcentaje de los beneficios van destinados a dividendos.

La política de reparto de dividendos que tiene la empresa se puede calcular, existe un indicador, un coeficiente que determina cual es dicha política. Este ratio se denomina Pay-out.

Pay-out= Dividendo repartido/Beneficio * 100

O bien:

Pay-out= Dividendo por acción /Beneficio por acción *100

Todos los datos se encuentran en la información que la empresa debe hacer pública y debe suministrar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Este coeficiente, no sólo nos indica la política de dividendos, también nos indica la política que tiene la empresa de autofinanciación y puede ser un indicio para determinar su política de crecimiento.

Las empresas más defensivas y conservadoras destinan tienen un alto coeficiente de Pay-out, es decir destinan una buena parte de sus beneficios al reparto de dividendos. Estas empresas pueden no ser muy ambiciosas y no buscar un gran crecimiento. Cuando se les presenta la ocasión de afrontar un nuevo proyecto empresarial, pueden valorarlo y cuantificar la inversión necesaria para acometerlo. Si es viable, pues buscan financiación externa. Pero como digo, todo en una escala no muy grande y muy controlado. No tienen necesidad de autofinanciación.

Otras empresas, por el contrario buscan un fuerte crecimiento, son más agresivas y por ello necesitan una mayor fuente de reservas para autofinanciar sus proyectos. Como consecuencia de ello reparten una menor cantidad de dividendos y esto se refleja en un menor Pay-out. . Así se aseguran unas buenas reservas que le sirven de colchón financiero. Cuando deciden emprender un nuevo proyecto ambicioso, tienen una gran parte de la financiación necesaria en sus cuentas. Es autofinanciación, o financiación con recursos propios. (véase: ¿Cómo se interpreta el valor de una acción?)

Es probable que una empresa, en sus comienzos no reparta dividendos o tenga un bajo Pay-out. Esto se puede deber a que tiene un ambicioso proyecto de crecimiento y aquel que haya mantenido su inversión llegará un momento en que se vea recompensado con un alto dividendo y un precio de compra de la acción muy bajo (lo que define una alta rentabilidad por dividendo).

Aprobación de dividendos

Otras por el contrario deciden endeudarse, ampliar capital, etcétera. En definitiva, buscar otra fuente de financiación. Pero en cualquier caso las reservas son necesarias porque la financiación tiene un coste, bien sea mediante el pago de intereses o mediante el pago de dividendos.

El inversor es el que debe valorar la política de reparto de dividendos en función del plazo temporal que desee mantener su inversión y sus expectativas de rentabilidad.

El mercado castiga duro una caída del Pay-out. Si una empresa decide recortar su política de dividendos puede verse una caída drástica de su cotización. Esto sobre todo sucede cuando los motivos de tales recortes en el dividendo no quedan lo suficientemente claros. O la empresa no los ha sabido explicar bien.

En tal caso, el mercado puede entender, y es posible que pueda deberse en realidad, a problemas de financiación.

La cuestión es que el Pay-out puede ser bajo, pero si la empresa deja suficientemente claros y demuestra que es por motivos de crecimiento, habrá inversores que sigan interesados en esa acción. Que traten de comprarla ahora, para después, cuando aumente su Pay-out, no tener que pagar un precio más alto por la misma.

El dividendo a cuenta

Hemos hablado del dividendo único. El dividendo que se entrega al accionista una vez cada ejercicio con motivo de los resultados empresariales. Sin embargo este no es el único dividendo que la empresa puede repartir.

También existe el “dividendo a cuenta”. Este dividendo se reparte una o varias veces durante el ejercicio económico (normalmente un año) actual o siguiente. Es repartido antes de que la Junta General de accionistas apruebe las cuentas y la política de distribución de sus beneficios. 

Por así decirlo, son anticipos, son dividendos “a cuenta” del dividendo único. De esta forma la empresa reparte dividendos de forma periódica. Lo más normal es que lo haga trimestralmente.

Esto supone una ventaja para el inversor que goza anticipada y regularmente de rendimientos por su inversión.

El dividendo complementario

El dividendo complementario es el importe restante que falta por repartir una vez hechos los dividendos a cuenta. Es decir, complementa los dividendos a cuenta. Recordemos que los dividendos a cuenta se han repartido antes de que la Junta General de accionistas apruebe las cuentas y todo lo relativo al reparto. Pues bien, una vez aprobados en junta estos parámetros es cuando se decide repartir el dividendo complementario.

Pay-out

El dividendo extraordinario

Es posible, en algunos casos, que la Junta General de accionistas pueda aprobar un dividendo extraordinario. Hay empresas que lo hacen siempre que pueden y lo tienen recogido en sus políticas, otras pueden hacerlo en alguna ocasión especial.

Estos dividendos, no provienen de los beneficios obtenidos durante el ejercicio económico anterior, sino que se deciden repartir con cargo a la partida de reservas extraordinarias que la sociedad mantiene.

Pueden darse también por alguna situación concreta y que no es común al funcionamiento empresarial. Como por ejemplo la empresa se ha deshecho de unas instalaciones que no utiliza y por la venta ha obtenido unos ingresos extra. Esos ingresos procedentes de la venta de activos decide repartirlos en forma de dividendo extraordinario. No dejarlos en reservas extraordinarias.

La rentabilidad por dividendos (Yield)

Este coeficiente representa el dividendo obtenido por cada acción, en términos porcentuales de rentabilidad. Por dividendo se suele entender el conjunto de dividendos de todos los tipos vistos anteriormente que la empresa han repartido en un ejercicio económico, que normalmente engloba 12 meses.

Es un concepto importante en Bolsa, muchos accionistas invierten buscando rentabilidades para sus ahorros a largo plazo y los dividendos suelen ser mayores que los intereses que paga la renta fija. Independientemente de si el precio de la acción sube o baja, su interés es mantener las acciones buscando rentabilidad en base a los dividendos.

Toda inversión se valora en términos de rentabilidad, basados en un porcentaje. Si por ejemplo invertimos 10.000 euros y obtenemos 100 de beneficio, nuestra rentabilidad sería de un 1%.

¿Cómo se calcula? Pues bien, tenemos que dividir el beneficio obtenido en la inversión entre el capital utilizado en la misma, después multiplicarlo por 100 para darle un carácter porcentual. De esta forma sabremos que beneficio obtendremos con un determinado capital y podremos comparar rentabilidades de distintas inversiones.

Esta es la fórmula

Rentabilidad de una inversión= Beneficio/Capital invertido*100

O bien:

Rentabilidad de una inversión= (Capital inicial-Capital final)/Capital inicial*100

Si invertimos 10.000 euros, ese es nuestro capital inicial, si al final de la inversión nuestro capital ha aumentado a 10.100 euros, ese sería el capital final. La resta de ambos es el beneficio obtenido.

Por tanto, a la hora de comprar acciones lo primero que tenemos que tener presente para calcular la rentabilidad por dividendos es el precio al que compramos cada acción. Si se compran en momentos temporales distintos y a precios distintos se hace un precio promedio de los precios de adquisición (coste histórico).

La rentabilidad por dividendos se expresa así:

Rentabilidad por dividendos = Dividiendo por acción/precio por acción *100

Como se podrá observar, este coeficiente varía diariamente en función del precio que tenga la acción. 

Supongamos que una acción nos costó 15 euros. Ese es nuestro capital invertido por acción.

Si dicha acción nos ofrece un dividendo (entendido en sentido amplio, al conjunto de dividendos repartidos en los últimos 12 meses) de 0,80 céntimos de euro ese es nuestro beneficio en ese año (ejercicio económico).

Por tanto nuestra rentabilidad por dividendo sería:

Rentabilidad por dividendo= 0,80/15*100=5,33%

Es decir, esta acción tiene una rentabilidad por dividendos de un 5,33%. Si este porcentaje de rentabilidad lo comparamos con los intereses que paga la Deuda Pública, a un plazo similar al tiempo de inversión que pretendemos mantenerla (normalmente se mira el Bono del Estado a 10 años para inversiones a largo plazo, También las Obligaciones del Estado a un plazo superior), podremos saber si es una rentabilidad aceptable. Teniendo en cuenta que las acciones tienen más riesgos que la Deuda Pública.

Como la Deuda Pública se considera un activo financiero sin riesgo (el riesgo de impago de intereses y de devolución del capital es muy bajo, prácticamente no tiene riesgo), pues obtendremos una medida de lo que se paga de más por invertir en un activo con mayor riesgo. Este es el concepto de “prima de riesgo”.

Pero además, si observamos que los activos de Deuda Pública y la renta fija en general ofrecen intereses que son satisfactorios y que la prima que ofrecen las acciones por el riesgo de ser un rendimiento variable (además de otros riesgos) es baja, es probable que destinemos nuestro capital a renta fija, pública o privada.

También es posible comparar entre acciones del mismo o de distinto sector. Cuidado, cada acción tiene una rentabilidad por dividendo distinta y hay que ponderar los demás factores, de seguridad, de capacidad empresarial de crecimiento, de riesgo de caída de precio, aumento de beneficios, etc. No únicamente la rentabilidad por dividendos es per se el factor determinante de nuestra inversión.

En cualquier caso, estamos en disposición de valorar, comparar, decidir y actuar con más perspectiva.

Rentabilidad por dividendo

Por lo tanto la rentabilidad por dividendo es un buen indicador si lo que se pretende es invertir en empresas a medio o largo plazo. Ahora bien, esta medida depende de dos factores...

Los dividendos que reparten las empresas es variable

Debemos buscar, si nuestra intención es realizar una estrategia de inversión basada en dividendos, empresas sólidas que normalmente repartan un buen dividendo. Con unos ingresos crecientes, o por lo menos estables. Además de su que su Pay-out sea aceptable. La posibilidad de que suspendan los dividendos es menor cuanto mayor sea la robustez de su negocio, prestigio y trayectoria empresarial; además de otros factores, como la capitalización bursátil que tenga la compañía.

En definitiva, debemos asegurar buenos dividendos y que sean estables.

El precio de compra de la acción determina la rentabilidad por dividendo

No es lo mismo comprar una acción a 15 euros que a 45 euros, para los casos en que ambas repartan un dividendo igual, o muy similar. Por tanto cuanto menos dinero nos cueste la acción al comprarla más rentabilidad por dividendo obtendremos. En ocasiones es preferible observar y esperar una corrección del precio en la acción para hacernos con ella. Esta maniobra basada en la paciencia ha dado muy buenos resultados a grandes inversores a lo largo de la historia.

La rentabilidad total de una acción

La rentabilidad por dividendo no es la única rentabilidad que tiene una acción. A esto hay que sumarle el rendimiento de los derechos de suscripción preferente que se puedan vender cuando se produzcan ampliaciones de capital  (ahora veremos lo que son) y, sobre todo, su revalorización o plusvalía en el mercado (o su minusvaloración, que vendría siendo una rentabilidad negativa).

Al conjunto de rentabilidades (los tres conceptos) se le llama “rentabilidad total” de una acción, puede calcularse para cada ejercicio económico (desde un punto de vista financiero se debe tener presente el plazo que media desde que se realiza la inversión hasta que se obtienen beneficios. Normalmente un ejercicio económico es un período temporal estándar para calcular rentabilidades).

Así pues cada año se calcula la rentabilidad por dividendo más (o menos) el porcentaje de variación de precios en el mercado, más los posibles rendimientos por la venta de derechos de suscripción preferente. Ese cálculo nos dirá la rentabilidad que la acción ha tenido ese año.

La rentabilidad (bien por dividendo o bien rentabilidad total) de una acción explica  el interés que tienen los inversores a la hora de colocar capital en la misma.

Precio de la acción

Los derechos políticos de una acción

Además de los derechos económicos, que vienen determinados en forma de dividendos, tal y como hemos estado viendo. El accionista, en su condición de propietario de una parte de la sociedad, tiene una serie de derechos políticos.

El primero y principal es el hecho de que el accionista tiene voz y voto en la Junta General de accionistas. En proporción al número de acciones que posea, tendrá más o menos votos.

Atención, no todas las acciones que se emiten tienen este derecho. Hay acciones que no tienen ningún tipo de derechos políticos. Dicho de otro modo, que su propietario no tiene voto por esas acciones en la Junta General de accionistas.

El emitir acciones carentes de derechos políticos tiene su fin en mantener el control de la compañía por parte de los antiguos accionistas. Estos derechos son los que determinan el gobierno y la gestión de la empresa. De esta manera las nuevas acciones emitidas se emiten sin derecho a voto.

El derecho de suscripción preferente

Además de los citados derechos de voto, que pueden no estar comprendidos a la acción que compremos, cada acción tiene un derecho incorporado. Es el derecho de suscripción preferente.

En el caso de que la empresa decida emitir más acciones mediante una ampliación de capital, el accionista tiene derecho a suscribir acciones de esta nueva emisión, con preferencia a otro inversor que no tenga este mismo derecho. Por decirlo de una forma más sencilla, tiene preferencia para comprar nuevas acciones que se emitan.

Si el accionista no tiene ninguna intención de suscribir nuevas acciones, puede en este caso vender los derechos de suscripción preferente para que otro inversor pueda adquirir “con preferencia”, las acciones de la ampliación de capital.

Derecho de suscripción preferente

Si un accionista tiene 100 acciones de una determinada compañía, tiene a su vez 100 derechos de suscripción preferente si la empresa decide ampliar capital mediante la emisión de nuevas acciones. De este modo puede asegurarse la adquisición de otras nuevas 100 acciones. Esto es porque se le venderán a él antes que a otra persona sin derecho de suscripción preferente.

Si hay otra persona interesada en adquirir acciones de esta nueva emisión. Tendrá primero que adquirir derechos de suscripción preferente.

En estos casos, cuando hay una ampliación de capital, el derecho de suscripción preferente cotiza en el mercado como si de un activo se tratase. Estos derechos se negocian en Bolsa durante el plazo que dura la ampliación de capital.

Si nuestro accionista, por ejemplo, desea suscribir más de 100 acciones de esta nueva ampliación de capital, deberá también comprar derechos de suscripción preferente.

La filosofía está basada en que las acciones nuevas que se emitan en la ampliación de capital son para las personas que ya son accionistas. Por consiguiente si un antiguo accionista no tiene interés en suscribir nuevas acciones puede traspasar sus derechos (a cambio de un precio) a otra persona.

Derecho a la información

El derecho de información

Para finalizar con los derechos que llevan aparejado las acciones diremos que todo accionista tiene el derecho a una información puntual, adecuada y gratuita sobre las Cuentas generales de la empresa y demás temas del orden del día de la Junta General de Accionistas.

José M. Bastida (Gestor de Capitales)