Viernes 21 Septiembre 2018

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Invertir en Bitcoins. Las claves para ganar dinero con Bitcoin

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Se está oyendo mucho hablar del Bitcoin, y es por ello que vamos a dejar de lado nuestra línea de publicación para dar paso a este tema de actualidad.

Antes de entrar de lleno en su actualidad, se ha considerado conveniente explicar las bases de su creación, qué representa y porqué resulta interesante para los inversores. Para ello tenemos que profundizar en el sistema monetario y sumergirnos en la Historia.

 

 

Bienvenido al mundo del dinero. Estas son las claves para que puedas entender el Bitcoin.

¿Qué es el Bitcoin?

El Bitcoin es una criptomoneda o criptodivisa. Se trata de una moneda digital, no es física, sólo es una anotación contable. No es la única moneda de este tipo, en realidad existen más de quinientos tipos de criptomonedas; pero sí es la más antigua y popular (en 2009 el Bitcoin ve la luz). Pero ¿Qué es una criptodivisa?

Qué es el Bitcoin

Las criptodivisas son medios de pago digitales. Nacieron gracias a una nueva tecnología llamada “Blockchain” (cadena de bloques). El Blockchain es un sistema contable, con un sofisticado método que lo hace inalterable. Es solo un registro, un libro de contabilidad. Pero que garantiza la seguridad en las transacciones.

Gracias a la tecnología Blockchain se pueden hacer transacciones financieras  sin necesidad de que medie una entidad. ¿Os imagináis una transferencia entre cuentas que no sean bancarias? Pues esto ya es posible. No tenemos que depender de las entidades financieras. Gracias al sistema de cadena de bloques podemos hacer intercambios comerciales y realizar los pagos a distancia con la misma seguridad, la rapidez y menor coste que nos brindan las entidades bancarias.

El sistema está ahí, está montado y listo para funcionar, ahora solo falta una pieza en el puzzle; una especie de dinero digital, una divisa para poder intercambiar sin el control de las instituciones financieras. No vamos a cambiar euros, ni dólares, ni francos suizos para realizar compras si lo que pretendemos es precisamente liberarnos del sistema monetario tradicional.

Para ello se crearon las criptomonedas. Para poder intercambiarse mediante esta nueva tecnología y cambiar el sistema financiero. El Bitcoin es la primera de ellas, pero no es la única. Eso sí, está a la cabeza. Marca tendencia.

El Bitcoin es una criptomoneda

Los motivos para querer cambiar el sistema financiero tradicional. “El móvil de este atentado contra los medios de pago” se debe a la pérdida de confianza en dicho sistema tras la crisis de 2008. Por otra parte las nuevas tecnologías de comunicación lo hacen factible técnicamente hablando. Cosa que anteriormente era impensable.

Se pretende un nuevo y mejorado sistema de pagos, sin dependencia de entidades y autoridades que componen el sistema financiero. Una nueva divisa con unas características determinadas, que veremos a continuación detalladamente.

Puede ser una auténtica revolución, puede ser también un auténtico fracaso. Nadie lo sabe todavía, aunque los mercados están depositando mucha confianza en el Bitcoin y el resto de criptomonedas. Sólo hay que observar la evolución de la cotización del Bitcoin en el mercado.

Cotización Bitcoin

Cotización diaria del Bitcoin (Fuente: Investing.com)

A pesar de ello, no sería la primera vez que la pretensión de implantar una nueva divisa ha fracasado. Monedas que han sido engullidas por la crueldad de la Historia y nadie se acuerda de ellas. Cayeron en el olvido. Estas divisas también representaban la esperanza de un cambio en su época, mas no llegaron a buen término.

Vamos a profundizar un poco en las características que tienen el Bitcoin y las criptomonedas en general. Cada cual a partir de ahí puede sacar sus propias conclusiones respecto si el Bitcoin será un éxito revolucionario o una frustración estrepitosa. Si será la divisa del futuro y más aún si sustituirá por completo los medios de pago que hasta ahora venimos utilizando.

Las criptodivisas y el sistema monetario

A través de una criptodivisa se pueden comprar bienes y servicios. Por lo tanto funciona como si fuese una moneda real. Sólo que los pagos son electrónicos mediante anotaciones en cuentas gracias a la tecnología Blockchain. De tal manera que nuestro saldo de Bitcoins en cuenta será una parte de nuestro patrimonio.

Tecnología Blockchain

Es susceptible de intercambio, es un depósito de valor, una existencia perdurable (stock) y una unidad de cuenta. Así pues cumple con todos los requisitos que se le exigen al dinero para que sea  un medio de cambio.

En realidad el dinero, las divisas, ya no están respaldadas por oro ni por ningún otro activo real. Hace muchos años que se dejó atrás este sistema monetario llamado “patrón oro”. En la actualidad el dinero es simplemente confianza (se denomina “dinero fiat”, de fiduciario).

Si la humanidad en lugar de dinero quisiese utilizar como medio de pago fotografías (solo es un burdo ejemplo), las fotografías valdrían para intercambiarlas por bienes y servicios. Sería perfectamente legal siempre y cuando la contraparte las admita como medio de pago. Así, por consenso  general las fotografías cumplirían la función del dinero, aunque no tengan un valor en sí mismas.

Esto quiere decir que las criptodivisas son legales siempre y cuando sean admitidas por la otra parte, que nos ofrece los bienes o nos presta los servicios. Se le otorga valor y confianza de este modo.

Las criptomonedas son dinero

La ruptura del patrón oro fue en su día un cambio significativo en el sistema monetario. El oro era la divisa por excelencia, la cantidad de una determinada divisa estaba supeditada a la cantidad de oro que su banco central tuviese en reserva. A su vez, la cantidad de oro que el banco central tenía depositado estaba ligada a la fortaleza económica del país.

De esta forma los precios dependían, en el fondo, de la fortaleza o debilidad económica que el país tenía. El oro representaba la riqueza, las monedas y billetes solo eran un equivalente al oro almacenado, estaban respaldadas por oro. Así era el sistema monetario.

El oro es el rey de los metales preciosos; y los metales preciosos eran los cimientos del sistema financiero. El medio de pago más líquido que había. Se podía intercambiar por cualquier cosa. Antes de utilizarse oro (y en menor medida también el resto de metales preciosos) los intercambios se hacían mediante trueque.

Los primeros billetes eran cheques al portador para intercambiar por oro en el banco central correspondiente. En nuestros días, un billete de diez euros vale diez euros porque el Banco Central Europeo dice que vale diez euros.

Así funciona, una autoridad monetaria le da validez al dinero y nosotros “confiamos” en que podemos intercambiarlo por bienes y servicios por esa cantidad. El dinero pasó de estar respaldado por el oro a ser simplemente confianza.

Existen organismos, cómo el Fondo Monetario Internacional (FMI), para garantizar la estabilidad de los precios, mantener nuestro sistema monetario y asegurar la estabilidad financiera. Asegura la sostenibilidad del sistema. Precisamente este organismo se creó cuando se abandonó el patrón oro (en un principio las divisas comenzaron a cotizar frente al dólar y éste contra el oro. Más tarde se abandonó completamente la vinculación del dólar con el oro).

¿Os imagináis si la gente deja de confiar en una divisa? Sí, exacto, esa divisa no tendría valor, no podríamos entregarla y esperar algo a cambio. Para ello trabaja el FMI, para que la confianza no se pierda. Si la confianza peligra, pone los medios necesarios para restaurarla.

Por lo tanto, el dinero se ha convertido en un depósito de valor. Existen otros depósitos de valor, como por ejemplo los inmuebles, las acciones, las obligaciones o el mismo oro (este último es el depósito valor por antonomasia, por tradición histórica y por motivos que veremos a continuación). La diferencia se basa en que el dinero está inmediatamente disponible. Llamamos liquidez a esa inmediatez del dinero. Un billete de diez euros siempre estará disponible, puede convertirse de modo directo en bienes y servicios que valgan diez euros.

Transacciones monetarias con Bitcoin

Las acciones son vendidas en escasas horas, son muy líquidas. Con los inmuebles es distinto, carecen de liquidez, no podemos transformarlas en dinero de un modo tan rápido y sencillo. No es fácil encontrar a alguien que quiera realizar una transacción comercial utilizando un terreno o una vivienda como medio de pago. No es tan líquida como otros activos en la medida que no se puede transformar en dinero rápidamente.

¿Y las criptodivisas, cumplen con la función del dinero?

Las criptodivisas son igual de líquidas que el dinero, están inmediatamente disponibles, o eso es lo que se pretende. Son dinero, es una divisa más. Sin embargo no se usan todavía en gran medida como medio de pago, no tienen amplia aceptación todavía; además las comisiones no les ayudan. Digamos que pretenden ser un medio de pago, pero todavía están en fase incipiente. Más bien se utilizan con fines especulativos y de depósito, como una inversión. Todavía no están maduras como un medio de pago. Puede ser que de cara a operaciones de comercio internacional sean una alternativa, pero de momento no tienen una total utilidad.

Lo que pretendo explicar es que el Bitcoin, al igual que otro tipo de divisas (o incluso el mismísimo oro), tiene valor porque la sociedad, por consenso le otorga valor. Pero, ¿Qué valor puede tener una divisa?

Bueno, al romperse en 1944 el patrón oro, el sistema pasó por un proceso de cambio hasta terminar dejando a las divisas cotizando en un mercado libre; al igual que las acciones cotizan en Bolsa.  Se trata del mercado de divisas (Foreign Exchange o simplemente FOREX), el más grande y líquido del mundo; también el más antiguo. Sus precios se mueven en función de la oferta y la demanda, tal y cómo se explica en este artículo: ¿Cómo se mueven los precios en la Bolsa y cómo funciona en realidad?

Ahora bien, hablamos de precio y no de valor. Tal y cómo hemos estado exponiendo, el valor intrínseco de una divisa está relacionado con la fortaleza económica del país que representa. Las monedas y billetes son una representación de la riqueza del país. Los factores determinantes del valor de una divisa son los tipos de interés y la inflación que haya en la economía en la cuál es utilizada.

El “precio” es distinto a su “valor”. Pero con las criptomonedas pasa una cosa muy curiosa. No están bajo la dirección de ningún banco central. Ningún gobierno ni institución financiera tiene su control. No pueden imponerle tipos de interés. Por consiguiente su valor depende de la oferta y la demanda puramente (el valor es su precio, no tienen valor intrínseco).

Las criptodivisas

En cuanto a la inflación, como hemos dicho, no pertenece a un sistema económico concreto. Por consiguiente, no está sujeta a los cambios inflacionarios que pueda sufrir una economía. Es una divisa global. Es semejante a una materia prima o un activo real.

Pongamos un ejemplo para comprender mejor todo esto. Pensemos en una divisa cualquiera, por ejemplo el yen japonés.

El Banco de Japón controla el yen, puede ampliar o reducir la masa monetaria (cantidad de Yenes en circulación) libremente, también puede aumentar o disminuir los tipos de interés del yen. En función de sus decisiones el yen tendrá más o menos valor.

Sin embargo, el Banco de Japón no tiene control alguno sobre el Euro. En este caso es el Banco Central Europeo el que establece las políticas monetarias pertinentes. El Banco Central Europeo, puede comprar yens (o yenes), tenerlos cómo depósito, cambiarlos en el mercado de divisas, pero no decide ni la cantidad de yens habrá en el sistema (masa monetaria) ni su tipo de interés oficial.

Detrás está el FMI para velar por la seguridad y estabilidad del tipo de cambio de ambos en el mercado, favorecer el comercio internacional, los niveles de precios de forma global y en definitiva que todo el sistema que engloba a estas dos divisas se mantenga en pie. Pero no tiene un control directo.

Una determinada divisa está controlada por una entidad gubernamental. Una institución de carácter público que ejerce como autoridad monetaria.

¿Por qué un banco central controla y dirige la política monetaria? Principalmente para controlar la inflación que haya o que pueda darse en el sistema económico en el cual trabaja.

La inflación es el aumento de los precios. Los bienes y servicios están sujetos a cambios en sus precios. Estos cambios pueden deberse por cambios en la oferta, cómo un aumento del precio de las materias primas debido a las condiciones meteorológicas; o cambios en la demanda, como por ejemplo un aumento de salarios que hace posible el aumento de las compras.

En el fondo la inflación se debe a factores de diversos tipos, pueden ser sociales, meteorológicos, demográficos, económicos, etc. Todos estos factores influyen en la oferta y la demanda de los bienes y servicios y hace que los precios varíen. La inflación conecta el mundo real con el plano económico.

Ahora bien, está demostrado que una inflación suave es un aliciente, un incentivo para que el dinero se mueva en la economía a través del sistema financiero, si los precios no subiesen la gente no tendría necesidad de invertir y revalorizar su ahorro, no existiría la necesidad de mover el dinero. Por tanto el sistema financiero se iría al traste. Los precios deben subir de forma controlada y sostenida para que el sistema funcione. La economía está diseñada para que haya una leve inflación.

Es por este motivo que los bancos centrales tienen como objetivo mantener un nivel de inflación moderado. Pues un aumento desmesurado de la inflación puede hacer tanto o más daño que la ausencia de ella.

Sin ir más lejos, el objetivo del Banco Central Europeo es mantener la inflación cercana a un 2%; sin que llegue a este nivel. Esta institución fue creada básica y principalmente para este propósito.

Esto significa que el Banco Central Europeo trabaja para que los precios suban casi un 2% más cada año. Sin llegar a pasarse de este porcentaje. De esta forma se consigue estabilidad en los precios y crecimiento económico. Para ello utiliza dos herramientas principalmente:

  1. Sube o baja los tipos de interés. Alterando el precio a pagar por la tenencia de la divisa.
  2. Inyecta o retira más dinero en la economía. Alterando la oferta monetaria.

Además de una tercera, que en Europa no es apenas utilizada, pero en otros países como Suiza o Japón sí es más común. La revaluación o devaluación de la divisa, que no debe confundirse con la apreciación o depreciación en el mercado de divisas.

La revaluación odevaluación es darle más o menos valor a la divisa, alterar su tipo de cambio con respecto a otras divisas. Se trata de una intervención directa sobre el valor nominal de una divisa por parte del banco central correspondiente. Puede ser estableciendo el tipo de cambio por decreto, o bien aumentar o disminuir sus reservas con otras divisas para alterar el tipo de cambio mediante en operaciones el mercado de divisas.

 La Reserva Federal, Banco Central de Estados Unidos

Por consiguiente, el emisor (la autoridad monetaria) de esa determinada divisa tiene en su poder el control sobre ella, sobre su su valor. No hay que decir el riesgo que se corre si ese determinado emisor se declara en quiebra.

Bien, volviendo al yen japonés. Si por ejemplo nosotros compramos yenes, a un tipo de cambio cualquiera, y en un momento posterior el Banco de Japón decide intervenir su divisa (no sería la primera vez, el yen es una divisa muy intervenida por parte del Banco de Japón) y la devalúa, nuestro depósito perdería valor. El dinero está expuesto a las decisiones de la autoridad monetaria, que se mueve por la inflación que pueda haber.

¿Qué sucede con las criptodivisas? ¿Tienen el mismo problema? En absoluto, no dependen de ningún banco central. Su valor depende únicamente de los precios en FOREX, dónde cotizan como una divisa más.

Esto es lo que se pretende, huir de las políticas monetarias y que no intervenga ningún agente financiero ni económico en nuestras transacciones comerciales, tan solo la oferta y demanda marcarán los precios.

 Lógicamente, los inversores actuando en masa en el mercado le darán un valor mayor o menor dependiendo de las condiciones macroeconómicas, actuando en cierto modo de organismo regulador, como una especie de autoridad monetaria. Sin embargo los mercados no son tan perfectos ni eficientes, también la psicología de la masa de inversores distorsiona su valor y se pueden crear “burbujas” y “cracks”.

El mercado de divisas es uno de los mercados más eficientes que existen, eso significa que se mueve acorde a las condiciones que subyacen y es un fiel reflejo de las mismas. Pero esto no quita que no se puedan producir distorsiones en alguna ocasión. Estas distorsiones tienen su base más bien en la psicología del mercado como un conjunto, una masa.

Como se ha dicho antes, este nuevo sistema monetario se debe a la pérdida de confianza sufrida durante la reciente crisis financiera. Tratan de sustituir este sistema por otro basado en las nuevas tecnologías, eliminando autoridades e intermediarios financieros.

Las criptodivisas y su relación con el oro

En definitiva. Las divisas tradicionales no son totalmente seguras como depósito valor, tienen otras ventajas, pero también tienen sus riesgos. Su valor puede alterarse por los motivos vistos anteriormente. Con la llegada del Bitcoin se pretende paliar estos riesgos. Es una prueba manifiesta de que hay trazos de desconfianza en el ambiente, los sentimientos son contagiosos y puede darse un caso generalizado de recelo en el sistema.  

Pero esto del riesgo no es nuevo, los inversores se enfrentan a él a diario. Por ello, siempre que hay un aumento de la inflación o la economía marcha mal, han depositado sus ahorros en un depósito de valor seguro. Una divisa que no dependa de ningún banco central, que no esté controlada y a la cual no le afecte la inflación.

Esta divisa es el oro. El oro tiende a subir cuando “la sangre corre por los mercados”. El oro es el principal activo refugio, como se ha dicho anteriormente.

Este gráfico muestra la apreciación del oro durante la crisis de 2008. Tal fue la entrada masiva de compradores que los precios se revalorizaron al alza un 151,11% en casi tres años, tal como se muestra en el gráfico.  Finalmente, cuando se disiparon las dudas sobre el funcionamiento de la economía, en septiembre de 2011, entró en caída libre. Demostrando de este modo que se produjo una burbuja.

Cotización del oro

Siempre que hay problemas en la economía el oro tiende a subir, a veces creando burbuja como consecuencia del apetito inversor. Esto se debe a que el oro es un activo refugio, un depósito de valor seguro. En períodos de fuerte inflación tiende a comportarse de forma similar.

Hasta hace muy poco el oro y el dinero eran sinónimos (durante el patrón oro). La economía no ha olvidado esta fuerte y estrecha relación que han mantenido oro y dinero durante muchos siglos.

El oro es un activo refugio y un valor seguro porque, cómo hemos dicho, sigue estando considerado una divisa, su uso es más propio de una divisa que una materia prima en sí.

El oro, una divisa

La humanidad, en consenso, desde tiempos inmemoriales (ya desde el antiguo Egipto) lo ha considerado un depósito de valor. A pesar de no ser en la actualidad la base del sistema monetario, seguimos confiando en el oro, si por casualidad todo el sistema estalla por los aires, el oro estará siempre dispuesto para convertirse en medio de pago y proteger la economía.

El oro es un activo real que no está controlado por un organismo gubernamental. El único control son las operaciones en el mercado que puedan realizar. Por consiguiente es inmune a los cambios inflacionarios y las políticas monetarias. ¿Les suena esto de algo?

Si aumenta la inflación una divisa pierde valor. El oro, por el contrario, aumenta su valor acorde a la inflación global.

Entonces, y ahí precisamente radica la clave, las criptodivisas, con el Bitcoin como alférez abanderado, tienen las mismas características que el oro. Son consideradas el oro digital, o el oro del futuro. Tienen todos los elementos para ser consideradas un activo sustitutivo. Consideremos esto un poco más de cerca.

La oferta y la demanda

Lo que hace valioso al oro es su belleza y, sobre todo, su escasez. La cantidad de oro que existe en el mundo es limitada. Dentro de esta cantidad total, hay una cantidad extraída que compone la oferta en un momento determinado. Es decir, no se puede imprimir más oro, no se puede fabricar, como ocurre con la impresión de divisas. Se puede extraer, pero llegará un momento en que se acaben las reservas de la Tierra. Por lo pronto, la oferta es limitada y determinada.

Con el Bitcoin ocurre exactamente lo mismo. Existe una cantidad limitada de este activo, de esta divisa, de este depósito de valor. Hay una oferta monetaria fija y determinada.

Para extraer oro se debe realizar un proceso de minería. Curiosamente para extraer Bitcoins se debe realizar un proceso de extracción denominado “Minería de Bitcoins”.

Minería de Bitcoin

Se trata de resolver unos algoritmos matemáticos sobre un determinado bloque de la cadena (mejorar la tecnología Blockchain). Es un proceso muy complejo, además es competitivo. Aquel que logra resolver los cálculos y mejorar la cadena de bloques (en la que se sustenta las transacciones financieras mediante Bitcoin) obtiene a cambio Bitcoins como contraprestación económica. En esto consiste la minería del Bitcoin, así se extrae al igual que se extrae el oro de las minas.

Los Bitcoins tienen una línea de crecimiento fija. Se crean a una velocidad que ya está definida de antemano y controlada. Esto es simplemente para no crear inflación. Existe un “timing” para la minería de Bitcoins. Los mineros del Bitcoin pueden venderlos posteriormente en el mercado de divisas, así se crea la oferta de Bitcoin.

Ahora bien, existe un objetivo de creación de 21 millones de Bitcoins. En este punto la creación se detendrá y no será posible minar más. Es como si se hubiese extraido (minado) todo el oro de la Tierra.

Por consiguiente, los Bitcoins son escasos, igual que el oro; Son limitados, igual que el oro; y existe una cantidad de oferta monetaria determinada... Igual que el oro.

La demanda está en función del precio al que cotice y el interés que tengan los inversores en su adquisición, tenencia y uso. Este interés variará en función de cómo se comporte la economía (más o menos inflación, problemas en los mercados, etc.).

Si a esto le sumamos otras características comunes que los hacen dignos de considerarse un depósito de valor; como que son duraderos, almacenables (aunque sea mediante anotaciones contables en la cadena de bloques), divisibles (la unidad de Bitcoin se puede dividir para realizar transacciones económicas más pequeñas – un Bitcoin está compuesto por 100 millones de satoshis-), homogéneos y difíciles de falsificar (gracias a la tecnología Blockchain) tenemos todos los ingredientes para considerarlo el oro del futuro.

El oro es el activo refugio por excelencia

Es como si se pretendiese volver a un sistema monetario parecido al patrón oro, pero sin contar con las instituciones y organismos financieros que han formado parte de este sistema durante siglos.

¿Será el Bitcoin la moneda del futuro? ¿Y el depósito de valor del futuro?

Si bien hemos dicho que el sistema monetario actual tiene sus desventajas y riesgos.

Pero también se ha tiene una serie de ventajas con respecto al patrón oro. La principal y suficiente para describir las causas de su uso; así como la causa que produjo la ruptura del patrón oro es la flexibilidad.

El patrón oro, en un mundo que, a pesar de esta conectado, no estaba ni de lejos tan globalizado como hoy en día resultaba ser un medio de pago muy poco flexible. La oferta monetaria dependía de la riqueza de un país.

Esto quizá hizo que tras la Primera Guerra Mundial el patrón oro comenzara a tambalearse. Posteriormente, la Gran Depresión de los años 30 supuso su certificado de defunción.

El oro

El hecho de que un banco central esté en disposición de aumentar y disminuir la oferta de dinero y sus tipos de interés puede parecer arbitrario. A lo largo de este texto puede haberse dado la impresión de que el sistema monetario actual deja a las divisas (nuestro depósito de valor) tradicionales desvalidas y expuestas a los caprichos de una malvada autoridad monetaria; y que la criptomonedas son la solución a todas las plegarias.

Nada más lejos de la realidad. Lo que se pretendía exponer son los motivos, la filosofía por la cual nació el Bitcoin y el resto de criptodivisas. Se han expuesto las bases de su creación para una mejor comprensión de lo que representa. De este modo es posible entender mejor sus movimientos en el mercado.

En ocasiones es necesario adentrarse en lo más profundo de la Historia para entender las razones que han configurado la actualidad de hoy en día.

En realidad, las decisiones de las autoridades monetarias tratan de adaptar el valor de una determinada divisa a las condiciones económicas reinantes. Por consiguiente sus decisiones están guiadas por la actualidad social y económica. Aportando flexibilidad ante los cambios.

Siempre pueden existir aciertos y errores. Políticas monetarias más o menos perfectas. Pero el hecho de tener la facultad de controlar  el valor de una divisa y adaptarla a las condiciones que imperan es lo que precisamente otorga flexibilidad al sistema, estabilidad en los precios y armonía en la balanza de comercial (exportaciones menos importaciones) de un país.

En un mundo tan globalizado y tan cambiante es primordial preservar esta facultad. Sin tener el control de la oferta monetaria sí que se está expuesto, pero ante las condiciones fundamentales y de mercado que marcarán los precios de los bienes y servicios. Estas fuerzas sí que no tienen piedad.

La relación existente entre el Bitcoin y el oro hace probable que la criptomoneda tome la posición como activo refugio y depósito valor por excelencia. Destronando el oro en este rol. El Bitcoin cumple con todas las funciones y tiene todas las características para ser el “oro 2.0”.

Lo que parece impensable, dadas las características del patrón oro y las causas de su abandono, es que la criptomonedas sean la base del sistema monetario. Que sustituyan al dinero. Que el dinero quede obsoleto o se relegue a un plano inferior igual que quedó el oro en su día.

Podrán suponer un medio de pago alternativo, con sus ventajas e inconvenientes. Pero de ahí a ser la base de todo el sistema hay una gran diferencia. Máxime cuando lo que se pretende es que no sea posible controlar su oferta, quedando expuesto a las fluctuaciones que el duro mercado quiera darle en función de cómo sople el viento de la macroeconomía, la política; los miedos y codicias de especuladores e inversores de todo tipo. Todo un sistema monetario en manos de un mercado. Una teoría al más puro estilo de Adam Smith.

Ahora bien, esto no significa que si comienza el recelo en el actual sistema, no pueda verse como un patrón alternativo. Si el sistema actual no goza de confianza ¿por qué no probar otro nuevo? Esto es lo que sucede con el oro, que aún sigue comportándose como un posible sistema alternativo en la mente de los inversores cuando el actual no goza de confianza. Es un refugio.

Habrá defensores y detractores de una u otra teoría. Sin embargo no se debe olvidar que el patrón oro cayó por su falta de flexibilidad y que el sistema monetario actual ha sido un proceso evolutivo en aras de su búsqueda.

En síntesis, pretendo hacer ver que el Bitcoin no tiene capacidad para lograr una estabilidad en los precios. El presentar una oferta monetaria determinada, limitada y ausencia de control tiene sus ventajas, pero en otro sentido; como por ejemplo, ser un activo refugio, un depósito de valor importante. Pero quedará como un simple medio de pago. Una divisa más.

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José Miguel Bastida