Martes 20 Noviembre 2018

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¿Qué es un Plan de Pensiones? (Manual de Planes y Fondos de Pensiones)

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En este Manual de Planes y Fondos de Pensiones trata de responder a las preguntas más básicas que puede hacerse cualquier persona que pretenda ahorrar con vistas a su jubilación y tenga interés en saber más sobre qué es realmente un Plan de Pensiones y cómo funciona.

 

 

José Miguel Bastida

El asunto de las pensiones está cobrando relevancia social en nuestros días. Esto se debe a la falta de confianza en el sistema público por parte de los ciudadanos, sumado a la discrepancia en las voluntades y la ausencia de acuerdos desde las esferas políticas para ofrecer una solución.

Asuntos tales como la subida de las prestaciones y la vinculación o no con los índices de inflación, el incremento del gasto público y la presión desde Bruselas para cumplir con los objetivos de déficit presupuestario, la inversión de la pirámide poblacional, etc., están hoy sobre la mesa de debate.

Ante los problemas estructurales que tiene el sistema de pensiones públicas, muchas personas están decidiendo constituir un ahorro privado que les garantice un complemento a su prestación por jubilación, de esta forma no verán mermada su capacidad económica cuando llegue el momento de abandonar la vida laboral. Por manual este motivo, desde fepix.com, hemos creído conveniente realizar un manual sobre los Planes de Pensiones en el que se explica de un modo claro y directo todos los entresijos de estos productos de ahorro tan importantes para nuestro futuro.

Para contratar un producto financiero, primero de todo debemos saber bien qué es y cómo funciona, cómo podemos maniobrar y qué derechos y obligaciones tenemos. Con los Planes de Pensiones no es distinto.

Manual planes de pensiones

¿Qué es un Plan de Pensiones?

Un Plan de Pensiones (en adelante PP) se define como un producto financiero de ahorro orientado a la jubilación. Este ahorro define una serie de derechos económicos que tienen las personas que voluntariamente los suscriban (o a cuyo favor se constituyan).

Los derechos económicos no son ni más ni menos que la posibilidad de percibir prestaciones económicas cuando se den los casos de la jubilación, supervivencia, incapacidad permanente, dependencia y fallecimiento.

Esto ya nos ofrece la primera clave: Es un sistema de ahorro privado. Sin embargo, tiene sus diferencias con otro tipo de ahorro. Esta diferencia viene dada por el destino que se le da a este dinero: La jubilación y otras contingencias de carácter económico-social que puedan suceder. Por este motivo, los PP son regulados por un tipo de legislación específica y se encuentran bajo la supervisión de las autoridades financieras.

Esta legislación, trata de separarlos del resto de productos financieros y darle otro tipo de protección debido a su importancia social. Las entidades financieras que comercializan planes de pensiones (o gestionan Fondos de Pensiones) deben tener una autorización. Para obtenerla, deben cumplir con unos requisitos específicos y la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones se encarga de velar por que efectivamente se cumplan.

Los PP se asemejan más a un seguro que a otro tipo de producto financiero. Son un producto financiero de ahorro.

Cabe la pena resaltar que la diferencia existente entre un producto de inversión y un producto de ahorro es el riesgo que se asume. Los primeros tienen como objetivo el rentabilizar el capital y para ello es necesario asumir una serie de riesgos (controlados), mientras que los productos de ahorro están enfocados para gestionar el capital, ir acumulando (constituyendo) con un riesgo mínimo (también se puede escoger el nivel de riesgo, existen diversas categorías).

Qué son los planes de pensiones

Por ello, la legislación de los PP (Ley de Planes y Fondos de Pensiones y el Reglamento que la desarrolla), es diferente a la del resto de productos financieros. El modelo de gestión de nuestro capital tiene un enfoque distinto. El término ahorro está relacionado con el efectivo o productos financieros de mayor seguridad.

La solidez y la fiabilidad de estos productos es superior a la de cualquier otro. Están sometidos a controles muy estrictos sobre la gestión de patrimonios. Posteriormente trataremos las cuestiones que impone la legislación en cuanto al grado de diversificación de los activos y riesgos que pueden asumir los planes de pensiones.

El objetivo es ir construyendo a lo largo de nuestra vida laboral activa un patrimonio, poco a poco. Un ahorro que únicamente podremos percibir cuando se de la jubilación u otros supuestos de los anteriormente mencionados. Es como si se estuviese pagando un seguro que cubra nuestra jubilación. Sólo que en lugar de pagar una prima periódicamente y recibir una indemnización, se constituye un que se revalorizará con el paso del tiempo.

Son de carácter privado, es decir, no tienen nada que ver con las pensiones públicas que el ahorrador pueda llegar percibir y además son complementarios con estas. Esto significa que no están reñidos y ni mucho menos son sustitutivos de las pensiones públicas u otras percepciones de la Seguridad Social a las que se tenga derecho. Es posible cobrar de las dos fuentes cuando llegue la jubilación o alguna otra contingencia (desempleo, incapacidad, etc.).

La razón de ser de los Planes de Pensiones

Los PP se erigen en nuestro país como un modelo de ahorro de previsión para mantener los ingresos y nivel de vida en la etapa vital de jubilación; o si surge alguna contingencia de las previstas, puesto que el sistema de pensiones públicas no garantiza que se mantengan los mismos recursos que la persona tenía durante su vida laboral activa.

Los ciudadanos no pierden el derecho a su pensión pública. Sin embargo, esta no puede resultar ser todo lo cuantiosa que se desee. Haciendo que el ciudadano pierda poder adquisitivo.

Existe un problema estructural con las pensiones públicas: El envejecimiento progresivo de la población y la falta de natalidad. ¿Qué consecuencias trae todo esto?

Ante la falta de natalidad y una esperanza de vida mayor, la población activa será menor que los jubilados. Por lo tanto, el esfuerzo económico para mantenerlos será tremendo. A esto hay que sumarle la cada vez más tardía incorporación de los jóvenes al mundo laboral, los problemas de desempleo y el incremento del gasto público.

El sistema público de pensiones se basa en que la población activa, a través de sus cotizaciones, mantienen el sistema de pensiones. Es decir, la población activa financia las prestaciones necesarias. Se trata de un sistema de reparto.

Posteriormente, estas personas en activo percibirán prestaciones cuando llegue su etapa de jubilación. Las prestaciones que recibirán deben guardar una relación directa con las cantidades aportadas al sistema público y al periodo de cotizaciones efectuadas. Esto se debe al principio de proporcionalidad contributiva.

Aquellas personas que no hayan contribuido al sistema también pueden acceder a unas prestaciones mínimas, en su modalidad no contributiva. Se trata del principio de universalidad y está destinado a no dejar que nadie se pueda quedar sin cubrir sus necesidades más básicas.

Y aquí llegamos a uno de los puntos que mayores problemas está planteando en cuanto al sistema de pensiones español. Se trata del principio de suficiencia de prestaciones y expone que la cuantía de las mismas debe ser suficiente para asegurar las necesidades protegidas. ¿De verdad, dadas las circunstancias y la tendencia demográfica y económica, este sistema es sostenible?

El “Libro Blanco” de las Pensiones que publicó la Comisión Europea el 6 de febrero de 2012 comienza diciendo:

“El envejecimiento de la población es un reto importante para los sistemas de pensiones en todos los Estados miembros de la Unión Europea. A menos que las mujeres y los hombres – ya que viven más tiempo – también prolonguen su vida laboral y ahorren más con vistas a la jubilación, no es posible garantizar unas pensiones adecuadas, ya que el necesario incremento del gasto sería insostenible”.

No obstante, el sistema público de pensiones está protegido por el artículo 41 de la Constitución española. El problema reside en mantener este derecho, es decir, la cuantía económica de las prestaciones. El no incrementar la brecha entre el salario y la prestación. El sistema depende de la pirámide poblacional.

pensiones públicas

En definitiva, el sistema de pensiones públicas, como mínimo, se está poniendo en tela de juicio y está perdiendo confianza. Este sistema está destinado a evitar la pobreza. Sin embargo, no garantiza que no se produzca una brecha importante entre la cuantía del salario y la prestación por jubilación.

Es necesario complementarlo con un ahorro privado para que la brecha se elimine, o por lo menos se reduzca lo máximo posible. Los poderes públicos son conscientes de ello y por este motivo incentivan fiscalmente este tipo de ahorro (posteriormente veremos la fiscalidad). Esta es la razón de ser de los Planes de Pensiones.

¿Cuáles son las características principales de los Planes de Pensiones?

Vistas las cuestiones previas, repasemos las características y principios por los que se rigen los PP:

  • Son un producto diseñado para constituir un ahorro a largo plazo, principalmente enfocado a la jubilación. Esto marca la diferencia en el tratamiento legal que tienen estos productos.
  • Ofrecen una serie de ventajas fiscales que veremos posteriormente. Especialmente en la fase de las aportaciones.
  • Los PP deben garantizar el acceso como partícipe de un plan a cualquier persona física que reúna las condiciones de vinculación o de capacidad de contratación. Deben cumplir el principio de no discriminación.
  • Se instrumentan mediante sistemas financieros o actuariales de capitalización, en contra del sistema de pensiones públicas que es un sistema de reparto. Las prestaciones se ajustan al cálculo del sistema llevado a cabo y están basadas en las aportaciones hechas.
  • Las aportaciones son irrevocables. No es posible retirarlas hasta que no se tenga derecho a la prestación. Son productos totalmente ilíquidos. Esto significa que la hucha creada a través de las aportaciones no se puede romper para sacar el dinero hasta que realmente se den las circunstancias previstas en la Ley y se pase a ser beneficiario del PP. Las aportaciones más su correspondiente revalorización se denominan “derechos consolidados”.
  • Es posible traspasar nuestros derechos consolidados de un PP a otro, ya sean planes de la misma sociedad gestora u otra distinta. Los traspasos entre planes no deben tener ningún coste, ni económico ni fiscal, para el partícipe. El plazo máximo para que las sociedades gestoras realicen el traspaso entre planes es de 7 días.
  • Los PP deben instrumentarse obligatoriamente en un Fondo de Pensiones. En breve veremos la diferencia entre ambos términos.
  • Los PP cubren, al menos, las contingencias de jubilación, fallecimiento e invalidez. También se ofrecen coberturas adicionales, como desempleo de larga duración o enfermedad grave.
  • La prestación por jubilación se percibe, o bien de una vez (en forma de capital), o mediante el pago de una renta (puede ser vitalicia o financiera). También puede elegirse la percepción de las prestaciones mediante una combinación de ambas modalidades. El partícipe (ahora beneficiario) elige el modo de cobrar su prestación.

Características planes de pensiones

¿Existen otras alternativas a los Planes de Pensiones?

Existen otros productos financieros que cumplen la misma función que los PP, cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes. Así como su fiscalidad. El ahorrador debe escoger el que mejor se adapte a sus circunstancias personales. No hay uno mejor que otro, dependerá de las condiciones de cada persona.

Además de los PP, los productos financieros encaminados a un ahorro con previsión a la jubilación son los siguientes:

  • Seguros de vida individuales: Existe pólizas en los seguros de vida que permiten beneficiar al asegurado en vida, complementando la jubilación (seguro de ahorro o supervivencia).
  • Planes de Previsión Asegurados (PPA): Son productos con unas características muy similares a lo PP. Sin embargo, no están instrumentados en fondos de pensiones. Están integrados en una póliza de seguro en la cual el contribuyente es el tomador, el asegurado y el beneficiario. Las contingencias cubiertas son la jubilación, la invalidez permanente, el fallecimiento y la dependencia. Tienen una rentabilidad garantizada.
  • Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS): Son una modalidad de seguro cuyo objetivo es conseguir una renta vitalicia a raíz de los recursos aportados durante su vigencia. Al igual que los PP, tienen una serie de ventajas fiscales. La cantidad máxima invertible en este tipo de productos es de 8.000 € anuales. Pueden ser rescatados en el momento que se precise, teniendo de este modo una mayor liquidez que sus primos hermanos los PP.
  • Mutualidades de previsión social: Se trata de entidades aseguradoras cuya principal característica es que los asegurados son al mismo tiempo socios mutualistas. Las coberturas son en esencia las ya vistas para las contingencias de previsión social que cubren los otros tipos de productos.

Como se puede observar, todos los productos enfocados a este objetivo son derivados del contrato de seguro. Los PP no son ajenos a esto y se encuentran bajo la supervisión de la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones. Este organismo es al que se deberá dirigir el partícipe de un PP para realizar cualquier tipo de reclamación o queja. Es la autoridad financiera que vela por que cumplan con la legislación vigente.

¿Qué sujetos participan en un Plan de Pensiones?

Los elementos personales de todo PP son los siguientes:

  1. El promotor: Tiene tal consideración cualquier empresa, sociedad, entidad, corporación o sindicato que promueva su creación o que participe en su desenvolvimiento.
  2. Los partícipes: Tienen esta consideración las personas físicas en cuyo interés se crea el plan, con independencia de que realicen o no aportaciones.
  3. Los beneficiarios: Entendiéndose por tales las personas físicas con derecho a la percepción de prestaciones, hayan sido o no partícipes.

¿Cuántos tipos de Planes de Pensiones existen?

La primera clasificación de los PP está definida por la vinculación que existe entre los sujetos que participan en el mismo. Así pues, se deben encuadrar forzosamente en una de las siguientes modalidades:

  • Sistema de empleo: Corresponde a los planes cuyo promotor es una empresa, sociedad, corporación o entidad y cuyos partícipes sean los empleados de estas.
  • Sistema asociado: Corresponde a planes cuyo promotor sea cualquier asociación o sindicato, siendo los partícipes sus asociados, miembros o afiliados.
  • Sistema individual: Corresponde a los planes cuyo promotor es una entidad de carácter financiero y sus partícipes es cualquier persona física.

Los PP individuales son aquellos que normalmente suscribimos. Puede acceder cualquier persona, de igual modo que se accede a una cuenta corriente, un seguro o cualquier otro producto financiero. No obstante, existen otras modalidades. Por ejemplo, una empresa puede promover un PP para sus trabajadores y realizar contribuciones a favor de ellos (como parte del salario pactado), en este caso sería un plan de sistema de empleo.

Tipos de planes de pensiones

Los promotores de los planes de pensiones individuales son los bancos, cajas de ahorros, cooperativas de crédito, entidades aseguradoras, entidades gestoras de fondos de pensiones, empresas de servicios de inversión, etc. En síntesis, son empresas de carácter financiero inscritas en los registros del Ministerio de Economía, el Banco de España o la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

Existen otra clasificación de los PP, en función de las obligaciones estipuladas:

  • Planes de aportación definida: En estos planes está predeterminada la cuantía de las aportaciones a realizar por parte del partícipe (o la contribución de los promotores en el sistema de empleo). Las prestaciones futuras no están ni garantizadas ni definidas. La prestación viene determinada por el conjunto de las aportaciones y la revalorización de las mismas.
  • Planes de prestación definida: En este tipo de planes sí que está definida la cuantía a la cual el beneficiario tiene derecho a percibir. El partícipe conoce la fórmula para calcular la prestación futura, por lo tanto, el importe de las aportaciones será variable y vendrá determinado por el valor de la prestación.
  • Planes mixtos: En este tipo de planes se define tanto la cuantía de la aportación cómo la cuantía de la prestación.

Como último punto, conviene resaltar que existen Planes de Pensiones Garantizados. Este tipo de plan ofrecen una garantía mínima de revalorización. En ocasiones tan sólo se ofrece como garantía el capital invertido. Este tipo de planes se encuadran en los de aportación definida. A pesar de ofrecer una garantía, dicha garantía es independiente, suele ser contratada con una entidad ajena al plan.

¿Qué son los Fondos de Pensiones?

A menudo, Planes de Pensiones y Fondos de Pensiones son confundidos. No obstante, utilizar ambos términos de manera indistinta es un error. Son dos cosas diferentes.

Los planes de pensiones son un producto de ahorro que se constituye de forma voluntaria, tal y como hemos comentado. Sin embargo, este ahorro debe ser gestionado para obtener una rentabilidad. Como mínimo, para que el dinero ahorrado no pierda valor por el efecto de la inflación. Para dar cumplimiento a esto, los PP se integran en Fondos de Pensiones.

En otras palabras, un Plan de Pensiones se debe instrumentar por imperativo en un Fondo de Pensiones. Son dos conceptos distintos, pero están íntimamente ligados; tanto que uno no puede subsistir sin el otro.

El plan de pensiones define unas reglas de constitución y funcionamiento específicas. Mientras que el fondo de pensiones es como una “bolsa” en el cual van a parar diversos planes de pensiones.

El artículo 2 de la Ley de Planes y Fondos de Pensiones los describe de tal forma:

“los Fondos de Pensiones son patrimonios creados al exclusivo objeto de dar cumplimiento a Planes de Pensiones cuya gestión, custodia y control se realizarán de acuerdo con la presente Ley”.

Por ejemplo, si nosotros suscribimos un PP, nuestras aportaciones mensuales al final van a parar a un Fondo de Pensiones junto con todas las aportaciones de todos los ahorradores de dicho plan, más otros planes de similares características. Un Fondo de Pensiones recoge el dinero de uno o varios planes y lo gestiona según los parámetros que exige la Ley.

Bajo otro punto de vista: un Fondo de Pensiones puede comercializarse a través de diversos Planes de Pensiones. Cada Plan de Pensiones es distinto, tiene unas comisiones distintas, un funcionamiento interno distinto, un promotor distinto, etc. Pero todos ellos se integran en un mismo fondo; un patrimonio común que es gestionado según una política y estrategia concreta.

Un fondo es una entidad que no tiene personalidad jurídica propia, se relaciona con el exterior a través de una sociedad gestora que trabaja en conjunto con una entidad depositaria.

Existe varios tipos de Fondos de pensiones, los PP del sistema de empleo se integran en Fondos de Pensiones de empleo. Por otra parte, los PP del sistema individual se integran en Fondos de Pensiones personales.

Fondos de Pensiones

Otra forma de clasificar a los Fondos de Pensiones es en función del proceso de inversión que desarrolla. De esta forma tenemos:

  • Fondos de Pensiones cerrados: Estos fondos están destinados a instrumentar exclusivamente los PP adscritos al mismo, mediante la inversión de los recursos de dichos planes de pensiones.
  • Fondos de Pensiones abiertos: Además de instrumentar uno o varios planes adscritos a él, puede (mediante una autorización administrativa previa) invertir los recursos de otros Fondos de Pensiones de su misma categoría (veremos las categorías en un apartado posterior).

Asimismo, los Fondos de Pensiones están compuestos por una entidad gestora y una entidad depositaria. Sus funciones son las siguientes:

Entidad gestora de un Fondo de Pensiones

Es una sociedad anónima cuyo único objeto social (exclusivo y excluyente) es la administración de Fondos de Pensiones. Las entidades aseguradoras que se encuentren debidamente autorizadas también podrán gestionar seguros de vida, siempre que no tengan la necesidad de constituir una entidad gestora adicional por no disponer los recursos propios mínimos exigidos.

Las funciones que lleva a cabo la entidad gestora de un Fondo de Pensiones son las Siguientes:

  • Llevanza de la contabilidad del Fondo de Pensiones.
  • Determinación de los saldos que los Planes de Pensiones tienen en la cuenta de posición del Fondo.
  • Control de la entidad depositaria del Fondo.
  • Facilitar la información a los partícipes y beneficiarios de toda la información sobre todos los derechos que pudieran tener en los Planes de Pensiones de los cuales tenga encargada su administración.
  • Selección de las inversiones que el Fondo realizará y traslado de la orden a la entidad depositaria de la compra y venta de valores (cuando lo decida la Comisión de Control del Fondo).

Entidad depositaria de un Fondo de Pensiones

Esta entidad tiene por objeto la recepción del dinero del público (con la obligación de restituirlo). Además de mantener el depósito y administración de los valores en cartera, los cuales están representados mediante anotaciones en cuenta.

Sus principales funciones son las siguientes:

  • Custodia y depósito de los valores mobiliarios y otros activos que el Fondo de Pensiones tenga integrados en su cartera de inversión.
  • Vigilar a la entidad gestora
  • Realizar únicamente las operaciones con valores que le encargue la entidad gestora, siempre y cuando se ajusten a las disposiciones legales.

¿Cómo se crean los Planes de Pensiones?

Para constituir un PP hay que seguir unos pasos previos exigidos por la Ley de Planes y Fondos de Pensiones.

El primero de ellos es elaborar un proyecto de plan, con las especificaciones legalmente establecidas. El promotor (persona interesada en crear el plan de pensiones) es el que se encarga de esta tarea previa.

Tras este paso, se recabará un dictamen actuario sobre la suficiencia del sistema financiero y actuarial en el que se pretende basar el plan. Toca hacer números, estadísticas, estudios demográficos, económicos, riesgos a cubrir y demás previsiones. De esto se encargan los actuarios. Para los casos de los planes de aportación definida no es necesario realizar este paso.

Una vez se hayan realizado los números por parte del actuario, se constituirá una comisión promotora del plan de pensiones con los potenciales partícipes. En los planes individuales esta comisión la asume directamente la propia entidad promotora. Para los planes de empleo, la comisión debe estar constituida por representantes del promotor (la empresa) y de los partícipes (los trabajadores).

La comisión promotora es la encargada de presentar el proyecto del plan, con su dictamen actuario, ante el Fondo de Pensiones en el cual se pretenda adscribir. Si se cumplen todos los requisitos previstos en la Ley, el Fondo de Pensiones admitirá el proyecto como un nuevo plan de pensiones.

Para terminar, se constituye una comisión de control, que se encarga de supervisar el funcionamiento del PP recientemente admitido.

¿Qué es la base técnica de un Plan de Pensiones?

Por base técnica se entiende una parte de la documentación que comprende el estudio actuarial y económico. Las bases técnicas son los estudios que cimentan la estabilidad del Plan. Entre los estudios que se llevan a cabo y se recogen en este documento podemos destacar los siguientes:

  • Definición y especificación de los riesgos que el plan tiene previsto cubrir, quién lo va a financiar y cuál es la población que protege.
  • Estudio demográfico del colectivo a cubrir.
  • Análisis económico de todos los componentes.
  • La elección del sistema financiero actuarial.
  • La elección de las bases estadísticas que se utilizarán (tablas de invalidez, de mortalidad, etc.).
  • Estudio de la estabilidad del Plan.

De esta forma se crea un PP, tan sólo faltaría captar partícipes y que empiecen a realizar aportaciones.

Los Planes de Pensiones Individuales

Pueden acceder a esta modalidad de Planes de Pensiones toda persona física. A su vez, es la única que puede ser ofertada por las entidades financieras (el promotor es una entidad de carácter financiero).

¿Cuál es el régimen de aportaciones?

Las suscripciones a un Plan de Pensiones individual son de la misma índole que si una persona se adscribe a un plan de ahorro a largo plazo. Se tiene derecho a definir qué cuantía queremos ahorrar, con qué periodicidad vamos a realizar las aportaciones y a qué Plan de Pensiones las vamos a destinar. El partícipe tiene derecho también a suspender las aportaciones en cualquier momento, sin embargo, los derechos económicos que pueda tener como consecuencia de las aportaciones ya realizadas se seguirán revalorizando.

El partícipe, de igual modo, tiene derecho a traspasar sus derechos consolidados a cualquier otro Plan de Pensiones a su nombre. Cuando hablamos de derechos consolidados nos referimos al ahorro acumulado, sumando las aportaciones realizadas y los rendimientos de las mismas que se han adherido al capital.

Cómo se puede observar, el régimen de aportaciones es de lo más flexible (no así en los rescates, como posteriormente veremos). Es lo normal cuando se firma el contrato con la entidad financiera promotora del PP dejar el régimen de aportaciones del partícipe, otorgándole flexibilidad. Sin embargo, también tienen sus limitaciones. Los partícipes no pueden realizar anualmente todas las aportaciones que quieran, tienen establecido un máximo.

Actualmente, tanto desde un punto de vista fiscal como financiero, las aportaciones máximas están limitadas a 8.000 euros anuales. También podemos aportar a favor del cónyuge un máximo de 2.500 euros, siempre y cuando este no tenga unas rentas anuales superiores a 8.000 euros. 

Esta cantidad máxima viene determinada por la Ley de Planes y Fondos de Pensiones, quedando fuera del alcance de las entidades promotoras. No obstante, la Ley también amplía esta cantidad si el partícipe es mayor de 52 años. El texto legal dice lo siguiente:

"...en el caso de mayores de cincuenta y dos años, el límite anterior se incrementará en 1.250 euros por cada año de edad del partícipe que exceda de cincuenta y dos años. Se fija en 24.250 euros para partícipes de sesenta y cinco años o más".

En resumen, podremos ampliar el límite máximo anual de aportaciones a partir de los 52 años. Progresivamente, el límite se ampliará en 1.250 euros anuales hasta alcanzar la totalidad de 24.250 euros (que se alcanzará a la edad de 65 años). A partir de esta cantidad sí que no podremos incrementar más el máximo.

Si por cualquier circunstancia se excediesen estos límites, tenemos un plazo para subsanar este hecho y retirar las aportaciones que lo excedan. El límite temporal se establece en junio del año siguiente al que se haya podido producir el exceso de aportaciones. En caso de que el partícipe no realice el correspondiente retiro antes de esta fecha, será multado con el 50% del importe excedido.

Vale la pena decir que, como norma general, la entidad financiera que se encarga de gestionar el PP (banco, caja de ahorros, entidad aseguradora, empresa de servicios de inversión, etc.) debe estar al tanto de estas cuestiones y velar para que no se produzcan los excesos de los límites. En tales situaciones, la propia entidad gestora devolverá el dinero en exceso.

En este punto debemos pensar qué pasaría con las posibles revalorizaciones que se hayan producido por este dinero. La cuestión se resuelve de la siguiente manera: Los rendimientos que haya podido generar dicho dinero se quedarán para engrosar el patrimonio del fondo. Si el fondo a obtenido pérdidas y el dinero se ha minusvalorado, dichas pérdidas serán asumidas por el partícipe.

En realidad, la posibilidad de ser multados por exceder el máximo anual permitido de aportaciones sólo se da el caso cuando el partícipe tiene varios PP con entidades diferentes y el exceso se produce en la suma de todos. Puesto que es la propia gestora la que nos devolverá el dinero que hayamos podido ingresar de más al cabo del año.

Plan de Pensiones, aportaciones

¿Qué pasa con las aportaciones a partir de la jubilación?

En principio, cuando se produce la jubilación se ha dado una de las contingencias previstas y por las cuales se constituyó el Plan de Pensiones (en el siguiente apartado veremos las contingencias que pueden darse). Por lo tanto, el partícipe pasa a ser beneficiario.

En ningún momento se puede dar el caso que la misma persona sea partícipe y beneficiario al mismo tiempo y para la misma contingencia. Así pues, no podemos aportar con vistas a ahorrar para la jubilación y, por otra parte, estar percibiendo unos ingresos del propio Plan de Pensiones con motivo de estar jubilado. La única contingencia por la cual podemos seguir realizando aportaciones después de la jubilación es el fallecimiento.

Existen un supuesto por el cual es posible seguir realizando aportaciones a la jubilación después de que se produzca la misma. Viene determinado por la posibilidad de que la persona retome su actividad laboral o profesional con vistas a un segundo retorno posterior a la jubilación. Para ello, deberá causar alta en la Seguridad Social y podrá realizar aportaciones al Plan de Pensiones, siempre con vistas a la jubilación siguiente.

En estos casos, el beneficiario deberá suspender las rentas que ingrese por el PP. O bien, puede que ya las haya cobrado en forma de capital. En cualquiera de los dos casos, no puede cobrar ningún tipo de ingreso. Una de dos, o ya se ha cobrado todo íntegramente o se suspenden los pagos.

¿Cómo se pueden retirar las aportaciones?

Como norma general, los Planes de Pensiones son productos financieros sin liquidez, no podemos retirar ningún tipo de derecho económico hasta que se produzca una de las contingencias previstas en el PP.

El dinero no se puede recuperar para destinarlo a cualquier otro fin, quedará en el Plan de Pensiones hasta que se dé el supuesto que cause contingencia o bien para traspasar ese dinero a otro Plan de Pensiones.

¿Qué contingencias cubre el Plan de Pensiones individual?

Las contingencias son los hechos para los cuales se constituyó el ahorro a través de un Plan de Pensiones Individual, los cuales pueden darse y, con su consecución, nacerá el derecho a percibir las prestaciones del ahorro acumulado con los rendimientos generados (los derechos económicos). En otras palabras, es la situación o supuesto que nos hace pasar de partícipes a beneficiarios.

Los Planes de Pensiones individuales se constituyen con vistas principales a obtener una renta complementaria a la jubilación. Sin embargo, también se contemplan otras circunstancias en las cuales puede ser rescatado el PP. Veamos cuáles son:

La Jubilación

Se entenderá producida la contingencia de Jubilación cuando el partícipe acceda efectivamente ala jubilación en el Régimen de la Seguridad Social. Puede ser a la edad ordinaria, anticipada o incluso posteriormente. Cualquiera de los supuestos es válido para entenderse la jubilación.

Hay un aspecto que debemos resaltar: La posibilidad de obtener la jubilación parcial. En este caso, ¿qué pasaría con el Plan de Pensiones? Este supuesto se resuelve de forma clara en la legislación vigente en materia de Planes y fondos de Pensiones.

A priori, las personas que se encuentren en régimen de jubilación parcial tendrán la consideración de partícipes y podrán seguir realizando aportaciones con vistas a su jubilación total. En todo caso, está previsto que se pase a ser beneficiario del mismo; en este caso se aplicará el régimen de incompatibilidades visto anteriormente y el partícipe sólo podrá realizar dichas aportaciones para cubrir el supuesto de fallecimiento.

En el caso de personas que no puedan acceder al régimen de jubilación de la Seguridad Social, como por ejemplo las amas de casa o los rentistas, se entenderá que se ha producido la contingencia y pasarán a ser beneficiarios del Plan de Pensiones cuando cumplan la edad ordinaria de jubilación.

Plan de Pensiones, jubilación

Fallecimiento del partícipe

En este caso el Plan de Pensiones pasará a manos del cónyuge o sus herederos. La muerte del partícipe puede ir aparejada a una pensión de viudedad y/u orfandad. Sin embargo, esto es independiente del ahorro acumulado en el PP.

La persona que reciba la titularidad del Plan de Pensiones como consecuencia de fallecimiento del partícipe tiene derecho a decidir si prefiere mantenerlo o rescatarlo. El procedimiento para su rescate es el mismo que el proceso de herencia.

Incapacidad del partícipe

Una de las contingencias que se encuentra contemplada en el Reglamento de Planes y Fondos de Pensiones es la incapacidad laboral. Lo cual puede suponer un supuesto de adelanto del rescate de las aportaciones a un PP.

Para que efectivamente se produzca esta contingencia, además del hecho en sí mismo, el partícipe debe tenerlo reconocido en el régimen correspondiente de la Seguridad Social. Puede ser en cualquiera de estos tres grados:

  • Incapacidad permanente total para la profesión habitual.
  • Invalidez absoluta para cualquier profesión.
  • Gran invalidez.

En este caso bastará una resolución administrativa o judicial que demuestre que se tiene tal invalidez para proceder al rescate del Plan de Pensiones. El partícipe (ahora beneficiario) puede perfectamente seguir realizando aportaciones con vistas a cubrir su jubilación o fallecimiento. Además de otras contingencias que pueden suceder (como dependencia y otro grado de incapacidad laboral).

Dependencia del partícipe

Se trata de una situación, permanente, según la ley que la regula, en la cual se pueden encontrar las personas a consecuencia de su edad, una enfermedad o la propia discapacidad, y ligadas a la falta o la pérdida completa de autonomía física, mental, intelectual o sensorial, precisan de la atención de otra u otras personas o ayudas importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria. También, para los casos de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal. Existen hasta tres grados de dependencia: Dependencia moderada, severa o gran dependencia (Grados I, II y II respectivamente).

Los Planes de Pensiones que contemplan estos supuestos y permiten acceder a las prestaciones en tales casos. Sin embargo, según la Ley 39/2006, de 14  de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, sólo se pueden rescatar los Planes de Pensiones en los supuestos de dependencia severa (grado II) o gran dependencia (grado III).

Para proceder al rescate, bastará un copia compulsada de la resolución expedida por la Administración Autonómica correspondiente.

Enfermedad grave

Está previsto poder hacer efectivos los derechos económicos del Plan de Pensiones en los casos de enfermedad grave. No únicamente del partícipe, también por la acaecida a su cónyuge o alguno de sus ascendientes o descendientes de primer grado. A lo que se suman las personas en régimen de tutela, acogimiento o que dependan del partícipe.

Se trata de un supuesto excepcional de liquidez. Será necesario acreditar dicha situación a través de un certificado médico de los servicios competentes de las entidades sanitarias de la Seguridad Social o entidades concertadas que atiendan al afectado.

Se entiende por enfermedad grave:

 

  • Cualquier dolencia o lesión que incapacite temporalmente al afectado para la ocupación o actividad habitual de la persona durante un período continuado mínimo de tres meses, y que requiera de intervención clínica de cirugía mayor o tratamiento en un centro hospitalario.
  • Cualquier dolencia o lesión con secuelas permanentes que limiten parcialmente o impidan totalmente la ocupación o actividad habitual de la persona afectada, o la incapaciten para la realización de cualquier ocupación o actividad, requiera o no, en este caso, asistencia de otras personas para las actividades más esenciales de la vida humana.

Plan de Pensiones, enfermedad

Desempleo de larga duración

También es uno de los supuestos excepcionales de liquidez de los Planes de Pensiones. La legislación nos permite disponer del ahorro acumulado en estos productos ante determinadas situaciones que produzcan una pérdida de ingresos. El desempleo de larga duración es una de ellas.

La situación de desempleo de larga duración está contemplada y regulada en la Ley 1299/2009. Deberán concurrir unas determinadas circunstancias que es preciso acreditar:

  1. Encontrarse en situación legal de desempleo (Los autónomos también pueden acreditar esta situación presentando la baja en el régimen de cotizaciones correspondientes del RETA).
  2. No tener derecho a las prestaciones por desempleo en su nivel contributivo, o haber agotado tales prestaciones.
  3. Estar inscrito como demandante de empleo en el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE).

Una vez cumplimos con los requisitos exigidos, podemos proceder al rescate del Plan de Pensiones presentando toda la documentación que así lo justifique.

Por antigüedad superior a 10 años

Este supuesto excepcional de liquidez se añadió posteriormente. Se trata de la posibilidad de rescatar las aportaciones que se hayan realizado y que cuenten, al menos, con una antigüedad superior a 10 años.

Los primeros rescates bajo este supuesto excepcional podrán realizarse a partir del 1 de enero de 2025. Justo cuando se cumplen diez años de la entrada en vigor de esta normativa. 

 

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José Miguel Bastida